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Descargue el último programa del 26 de Setiembre de 2009. Consigna: Qué solución encontraría si vive en una gran ciudad y de repente no puede acceder a los alimentos por algún determinado motivo, huelga de camiones, la ciudad quedó aislada, qué haría? Envíe su respuesta a: truequeyautosuficiencia#gmail.com (reemplace # por @) Sobre algunos de los textos que se comentan en el programa:
De los 150 clubes dedicados al intercambio de bienes y servicios, nacidos en 2002, subsisten sólo una decena en la ciudad. Uno de ellos se transformó en la Cooperativa Mercado Solidario y sigue utilizando el “crédito” como moneda social propia, a pesar de los malos augurios de los economistas.
Sólo la mitad de los clubes de trueque que nacieron entre 2001 y 2002 en Argentina siguen funcionando actualmente en el país. Según una encuesta de Gallup, publicada en abril de 2002 -cuando el corralito, la devaluación y el récord de 5 presidentes en 12 días habían hecho estragos- más del 60 por ciento de la población argentina realizaba o pensaba realizar trueque en los próximos 3 meses, cerca de diez millones de habitantes recurrían parcial o totalmente al sistema de trueque multirrecíproco como medio de vida, y existían en el país más de mil clubes de trueque. Pero el panorama cambió. De los 150 clubes que había en la ciudad en esa época, hoy sólo sobreviven una decena.
Después del auge que alcanzó la modalidad del trueque como una necesidad de la gente de paliar el colapso económico que impedía el acceso a muchos bienes y servicios, hoy persisten apenas alrededor de 500 clubes dedicados a esa práctica “comercial”.
“El club del trueque es un lugar de intercambio de alimentos caseros, indumentaria, útiles escolares, y también de innumerables servicios como trabajos de carpintería, albañilería, electricidad y herrería, por ejemplo”, describe a Rosario3.com, Valeria Luchini, presidenta de la Cooperativa Mercado Solidario, de Rosario, una de las primeras organizaciones que surgió en la ciudad motivada en la idea del trueque y el comercio justo.
“Nosotros nacimos en abril de 2002, como el Nodo de Trueque 20 de diciembre, integrante de la Red Global de Trueque, cuenta Luchini.
Éramos un grupo de amigos al que fueron sumándose más de 100 personas y nos reuníamos todos los sábados en el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, para trocar objetos y servicios”, explica. La organización tenía algunos principios básicos que mantiene en la actualidad, entre los que se destacan la prohibición de obtener beneficios personales por actividades colectivas realizadas por el grupo, y de revender productos.
Una vez superado el pico de la crisis que se desató en el país en diciembre de 2001 -y dejó un tendal de consecuencias indeseadas- la mayoría de los clubes fueron extinguiéndose o desvirtuaron sus preceptos originarios. En Rosario, subsisten en la actualidad apenas una decena de clubes de trueque dispersos en algunos barrios, aunque con un perfil más bajo; y sólo el Mercado Solidario se consolidó como cooperativa, y abrió sus puertas al público en un inmueble de Rodríguez 198 bis, donde se reúnen los sábados a partir de las 12.
“Además del intercambio de objetos tangibles como alimentos, ropa y artículos de belleza corporal (elaborados en forma artesanal) y servicios de catering, arquitectura e informática, entre otros, el Mercado Solidario cuenta con espacios culturales y una feria agroecológica donde se exhiben los productos elaborados sin explotación de mano de obra”, explica Luchini.
El precio de los productos que pueden adquirirse en el Mercado Solidario se determina en base a los costos de elaboración y al tiempo que insume producirlos, por lo cual el valor final de intercambio no es exactamente igual al que tienen en los comercios. Cuentan con una moneda social propia -el crédito- que guarda una relación uno a uno con el peso, y privilegian la calidad de los productos. La cooperativa -que hoy integran de manera estable algo más de 20 personas, también llamados prosumidores (productores/consumidores simultáneamente)- tiene una estructura abierta que permite el ingreso de nuevos productores/consumidores. Para participar, los interesados pueden acercarse hasta el almacén de calle Rodríguez o bien enviar la propuesta a mercadosolidario@yahoo.com.ar.
Los economistas le auguran poco futuro al trueque
El trueque funcionó en Argentina en un momento de emergencia”, opina el economista e historiador Antonio Brailovsky, pero se pregunta “si la gente acepta una economía sin dinero o prefiere ser escandalosamente pobre y manejar alguna moneda. El manejo del dinero tiene que ver con la identidad, es un aspecto cultural muy fuerte”, señala.
“Analizar el retorno al trueque entra en el terreno de lo filosófico”, sostiene Carlos Leyba, licenciado en Economía Política, suena a un fuerte retroceso, porque se da cuando la moneda deja de tener sentido. En un mundo que avanza en función del comercio internacional, con multinacionales que fragmentan la producción y fabrican en distintos países, las compensaciones físicas son imposibles sin dinero”, describió.
El economista Carlos Melconián, fundador y director de M&S Consultores, fue categórico: “El trueque no tiene ni espacio ni futuro”, vaticinó, aunque miles de personas en todo el país, se resisten a aceptarlo y reeditan a diario la práctica comercial más antigua de la historia.
Ciudad Abierta: Dinero - Creencias, vicios y simulaciones 1
Ciudad Abierta: Dinero - Creencias, vicios y simulaciones 2
En el programa de radio "Trueque y Autosuficiencia" tuvo como convidada a Cecilia que dirigía el programa de televisión de Ciudad Abierta: Dinero-Creencias, Vicios y Simulaciones.
Un día un viejo Sheij árabe murió. Aunque era el jefe de su tribu, no era un hombre rico, toda la riqueza consistía en sus camellos, éstos le habían dado alimento y leche, le habían transportado por las inmensidades de la arena y después le habían proporcionado sus pieles, con las que pudo hacer las tiendas.
El Sheik había tenido tres hijos y ahora tras su muerte, ellos serían los dueños de los camellos.
Pero antes, tendrían que escuchar la lectura de las últimas voluntades del anciano para ver el modo en el cual el hombre había decidido repartir los camellos entre sus hijos.
Toda la familia se reunió en la tienda del anciano. Los tres hijos estaban preparados para escuchar a su tío, que era quien iba a leer las últimas voluntades de su hermano. El tío leyó en voz alta como habría que repartir el rebaño de camellos .El mayor de los hijos recibiría la mitad de los camellos, el segundo recibiría un tercio de ellos y el pequeño recibiría un noveno. El texto terminaba con estas palabras:”Todo lo que des con amor, volverá a ti”
Los hijos ya sabían como quería el padre que se distribuyeran los camellos, pero no estaban seguros de cuántos camellos tenía el anciano, de modo que reunieron rápidamente el rebaño y los contaron. Había 17 camellos ¿Qué decían las últimas voluntades de su padre sobre como había que repartirlos? El hijo mayor tenía que recibir la mitad pero...¿Cuántos eran la mitad de 17? Por mucho que lo intentaron, los hermanos no pudieron calcular cuántos camellos les tocaban a cada uno, de manera que le preguntaron a los mejores matemáticos de la tribu. Pero nadie pudo resolver el problema.¿Qué podían hacer?
Entonces los tres hermanos decidieron acudir a su tío, para ver si les podía ayudar.El tío pensó en revisar y volver a leer las últimas voluntades de su hermano...que terminaban con las palabras
“Todo lo que des con amor, volverá a ti”¿Qué significaba esto? LO pensó larga y detenidamente. Al final una sonrisa le cruzó el rostro.
Ya se lo que tenemos que hacer dijo el tío. Os daré uno de mis camellos para sumarlo a los de vuestro padre. Eso resolverá el problema.
Los hermanos miraron desconcertados a su tío y se rascaron la cabeza. ¿ De que modo iba a ayudar el añadir un camello más?
¡Pues si! Ahora habría 18 camellos. El hijo mayor pensó en su parte y calculó rápidamente la mitad de 18. El mediano pensó en su parte y calculó un tercio de 18. El hijo pequeño pensó en su parte y calculó un noveno de 18. Los camellos se podrían dividir ahora según la voluntad de su padre. De los 18 camellos el mayor se quedaría con 9, el mediano con 6 y el pequeño con 2.¿Cuántos camellos sumaban?¡Diecisiete! ¿Qué demonios iban a hacer con el camello que sobraba?
Y no les costó demasiado a los tres hermanos acordar cómo iban a proceder: le devolverían a su tío el camello que les había dado. El viejo tío estaba complacido, pero en absoluto sorprendido. -Sabía que algo volvería a mi “ Todo lo que des con amor, volverá a ti” Adaptación de un cuento árabe publicado en Valores para pensar de Robert Fisher.
La historia de Robinson Crusoe. Comic en inglés sobre una fábula de Silvio Gesell, si quiere enviarnos la traducción al español encontrará la dirección para hacerlo.