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En la Argentina de la crisis hubo varios casos de utilización de una moneda que no estuvo vinculada con la utilización normal o corriente de la del Estado.
Por Veronica Gago El economista Jérôme Blanc estuvo en Buenos Aires como parte del programa de intercambio entre varias universidades del país y el IMA (Instituto Modelo Argentino) y la universidad francesa de Lyon: el objetivo es la investigación de la crisis y la fragmentación monetaria argentina de los últimos años que culminará en un coloquio en el 2006. Blanc, investigador y profesor del Centre Walras, es autor del libro Las monedas paralelas.
¿A qué llama monedas paralelas?
–Son los distintos casos de utilización de una moneda que no está vinculada con la utilización normal o corriente de la moneda del Estado. Por ejemplo, en la Argentina, los bonos provinciales como el Lecop y las monedas de trueque fueron monedas paralelas. Estos casos no son habitualmente investigados. Cuando este fenómeno es analizado por los economistas sólo se lo desarrolla desde un tipo de monedas paralelas: el dólar. Es decir, lo que hay son teorías sobre la dolarización, pero esas teorías no saben explicar por qué grupos de actores, provincias o comunidades crean una nueva moneda y no sólo la utilizan. En ese sentido es especialmente interesante lo que pasó en la Argentina con la crisis de 2001-2002, cuando se crearon múltiples monedas paralelas.
¿Cómo y cuándo surge la necesidad de crear una moneda?
–Son motivaciones no sólo económicas sino políticas en un sentido amplio. Este es el caso del trueque. En el caso de las monedas provinciales, en la Argentina hubo una evidente motivación fiscal. La creación de una moneda siempre implica una cierta idea de soberanía. A veces puede ser con intenciones de secesión, es el caso de Alemania durante la crisis de los años ‘21-’23, cuando algunas localidades querían autonomizarse y la moneda fue una parte de tal proyecto.
¿Una moneda paralela y una moneda social son lo mismo?
–Las monedas sociales son una parte de las monedas paralelas. Las monedas sociales surgen gracias a grupos o personas que crean una moneda propia para lograr tres tipos de objetivos: localizar los ingresos en la comunidad, dinamizar la actividad económica y el lazo social en la comunidad y, por último, transformar las lógicas del intercambio y desarrollar las competencias de las personas en casos en que éstas no pueden venderlas en el mercado de trabajo. Este último objetivo intenta salir de la lógica del mercado, hacer que los precios –por ejemplo en ciertos productos como la comida– no sean los precios del mercado, sino que se ajusten a una lógica de vínculo social que va más allá de las prácticas individualistas de consumo.
Desde esta perspectiva, ¿cómo analiza el fracaso de la moneda social que puso en vigencia el trueque en la Argentina?
–Lo que permite analizar su fracaso es lo mismo que permite analizar su crecimiento: el trueque, como otras experiencias de monedas sociales en diversas partes del mundo, es una invención política muy local que no interesa a toda la población. Convoca a grupos motivados por el desarrollo, la ecología, la autonomía, y la lógica que los conduce a entrar a este tipo de comunidad no es la de comprar y vender, es decir, no es la lógica del consumo, sino la de intercambiar bajo otra lógica. Pero la crisis masiva de la Argentina llevó a una difusión mediática de estas comunidades con una forma de moneda paralela. El crecimiento del trueque durante el 2001 y especialmente en el 2002 estuvo directamente vinculado con la crisis ya que muchas personas querían encontrar en el trueque lo que no conseguían en la economía corriente. Pero ése no es ni el objetivo ni la capacidad del trueque y las personas que esperaban sólo reemplazar aspectos de la economía corriente, que iban a consumir sin producir lo suficiente, desestabilizaron el trueque ya que en el sistema argentino, desde el principio, estaba claro que quienes lo integraban debían constituirse como prosumidores, es decir, productores y consumidores, lo cual garantizaba el equilibrio del trueque.
¿Las monedas paralelas sólo aparecen en momentos de crisis?
–Los momentos de crisis son grandes momentos de imaginación y de creación de nuevas formas de vivir para protegerse de los efectos de la crisis. Y las monedas paralelas son una parte de estas innovaciones como intento de protección. Pero las monedas paralelas no sólo son producto de la crisis. En la Argentina, la creación de las monedas sociales del trueque no estuvo exactamente vinculada con la crisis de la economía: se trató de una lógica de desarrollo local junto a una intención de desarrollar la autonomía de un grupo de personas; fue un proyecto político claro. El desarrollo de este tipo de monedas paralelas no está exclusivamente vinculado con una gran crisis aunque, claro que una crisis hace que tengan un desarrollo muy grande.
El club Pequén funciona en un predio del barrio Modelo, en el oeste de Roca, los miércoles de 16 a 18 y los sábados de 10 a 12. En el 2001 un crédito equivalía a un peso. Hoy su valor se estima en 10 centavos.
ROCA (AR).- El mar de bicicletas y motos en la entrada da cuenta de toda la gente que hay adentro. Está claro, algo convocante está ocurriendo allí. No se trata de un recital de música, tampoco de un evento deportivo ni mucho menos de un acto político. Son cientos de personas que exhiben su mercadería sobre tablones de madera sostenidos por caballetes, y también van y vienen todo el tiempo en busca de productos. Preguntan precios, eligen, compran y siguen su recorrida. Ésa es la escenografía del trueque "Pequén", que funciona en un predio descubierto en el barrio Modelo de Roca. Ahí, todos los miércoles (de 16 a 18) y sábados (de 10 a 12) cerca de 350 socios llevan sus productos para cambiarlos por otros o por los populares "créditos", esa moneda alternativa que emergió con gran fuerza en medio de la crisis económica de 2001.
En las mesas improvisadas se pueden encontrar verduras, ropa, calzado, comida elaborada, herramientas, útiles para la escuela, juguetes, alimento para mascotas, paquetes de fideos, de sal, de azúcar y de yerba. En fin, se puede encontrar absolutamente de todo. El lugar parece ser chico para tantas personas que en fila y muy amontonadas van avanzando y mirando cada uno de los productos que hay sobre las tablas. Éstas están ubicadas una al lado de la otra, separadas por un mínimo espacio, por donde, poniéndose de costado, es posible pasar con lo justo.
Los clubes del trueque nacieron con el objetivo de crear un mercado alternativo para que la gente pudiera satisfacer sus necesidades y subsistir a pesar de la desocupación y los bajos salarios. Con el correr del tiempo también se convirtieron en un espacio en donde las personas pueden relacionarse, compartir experiencias y mantener vivo el valor de la solidaridad.
Etelvina Dalinger, una de las coordinadoras del club, cuenta que otra función para destacar de estos encuentros es la de darle importancia a los productos de elaboración propia, hechos en casa. "Este mercado alternativo ayuda a que la gente se dé cuenta de que puede sobrevivir gracias a sus capacidades, gracias a lo que sabe hacer en sus hogares", explica y agrega que "eso les da dignidad". "Acá viene mucha gente que está excluida del sistema, que está desocupada. La mayoría no tiene un trabajo estable", finaliza.
Una chica de veintitantos, detrás del tablón-mostrador mira meticulosamente los juguetes que tiene para ofrecer. "Traigo juguetes o ropa y me llevo más que nada verdura, porque es fresca y en el supermercado está muy cara", explica. Cuenta que tiene un trabajo pero le pagan poco, por lo tanto "venir acá me ayuda muchísimo, porque gracias a esto puedo ir zafando".
Muchos aseguran que el trueque es tan necesario que no sabrían cómo cubrir sus necesidades básicas si no estuviera. Blanca, o "Blanquita", como le gusta que le digan, manifiesta que para ella es todo. "Si desaparece, ¿dónde vamos a parar? Yo como gracias al trueque, menos mal que existe", dice y da un suspiro.
"Traigo lo que tengo y lo que puedo, a veces vengo con zapatillas o con ropa que a mis nietas les queda chica. Hoy, por ejemplo, traje una tapa de inodoro", cuenta Perla, de 60 años y sonrisa amable. "A mi edad no te dan trabajo ni de empleada doméstica. Subsisto gracias a esto, sino sería muy jodido vivir", agrega.
Yudith comenta que tiene cinco hijos y que hace tortas fritas y pan. Con los créditos que obtiene compra fideos, arroz, aceite y verduras. "Esto es una ayuda grande, porque con el sueldo que tengo no me alcanza". También expresa que si no existiera el club tendría que salir a buscar empleo. "No me quedaría otra y la verdad que hoy en día es muy difícil conseguir algo estable. La plata no alcanza", asegura.
También están aquellos que van al trueque principalmente a relacionarse. Pedro tiene cincuenta y tantos y está distendido detrás de una mesa. Se ríe con picardía, hace chistes y conversa con los que pasan mientras espera que alguien pare a comprarle algo de toda la ropa que tiene para ofrecer. Dice que tiene un buen sueldo pero a pesar de ello es socio hace 10 años. "Vengo a divertirme, charlo con la gente y la paso bien -cuenta-. De paso si hay algo que me interesa me lo llevo. Hoy conseguí un destornillador que me hacía falta", dice orgulloso mostrando la herramienta.
Susana tiene manzanas para intercambiar y revela que el trueque le sirvió de ayuda terapéutica. "Estaba depresiva y no sabía qué hacer. Encima en un tiempo con mi marido estábamos mal económicamente, así que decidí venir para tratar de salir del paso", relata. "Vendí toda la ropa que traje y además empecé a relacionarme con gente. Eso me hizo muy bien", añade.
La jornada de a poco va llegando a su fin. El movimiento en el predio aún es constante. Es un clima ameno. Hay chistes, sonrisas y conversaciones. Muchos aprovechan para saborear una porción de torta o algún pancito casero. Otros se marchan contentos con cajas repletas de productos. Se los ve satisfechos.
La de la feria del trueque ya es una postal de la mañana de los sábados. Muchos van directamente a los puestos de verduras por su calidad y su precio.
NEUQUÉN (AN).- Una pareja de jóvenes cruza la calle en la esquina de Independencia y Buenos Aires y, una manija cada uno, llevan verduras en una bolsa de red. Una mujer de unos 35 años pasa frente al correo con un cartón de huevos. Otra mujer carga macetas en un baúl mientras su marido espera su turno para también guardar allí las dos cubiertas seminuevas -o semiviejas- que compró a un hombre que vendía además una bicicleta y una hormigonera. Otra gran mayoría sólo pasea. Ese es el paisaje de la feria del trueque de Neuquén, que luego de nacer como un emergente social allá por el recordado 2001, hoy es un espacio que reúne a miles de personas, entre clientes y feriantes, todos los sábados en el centro de la ciudad.
En plena crisis, cuando surgió el trueque, fue un regreso a las fuentes, donde la necesidad básica de subsistir fue agrupando a personas a partir de necesidades, sino comunes, complementarias. Sin moneda de cambio, el trueque abrió puertas. Más mercado o feria que trueque, trabajadores independientes, comerciantes, artesanos o artistas ofrecen lo suyo a un precio, la mayoría de las veces, menor al de un supermercado.
Del otro lado del mostrador (o a un costado, o detrás, porque parte del atractivo de este tipo de lugares es la esperanza encontrar la pieza única o perdida, la fruta de calidad, la especia extranjera o el libro agotado, y todo escondido a la exposición, siempre debajo de algo o perdido en el fondo de una caja) se produce un doble juego de subsistencia, en el que los compradores buscan calidad a bajo costo; y recreación, donde la feria se visita como aquellas que perduran hoy en antiguas ciudades de Europa y es parte de una rutina de fin de semana que se vive entre amigos, en familia o en soledad, después de leer los diarios en un café del centro.
"No te matan como en el supermercado y, además, tenés calidad", afirma Gustavo, de 33 años, que va a la feria todos los sábados porque "un amigo" le contó. Con el altoparlante de fondo que anuncia venta de una bicicleta "impecable", con cubiertas "apenas gastadas", Mariana y su novio también explican que el paseo de los sábados ya es algo habitual y que los huevos, la fruta y las verduras no las compran en otro lado. La bicicleta se vendió, pero el rematador ya ofrece dos apliques de luz "ideales para la cocina" y Carla camina de regreso a su casa. Es abogada y "muy exigente con la limpieza" por lo que, si bien reconoce muchos avances en la organización del espacio en los últimos meses, por ahora sólo compra huevos. "Son 30 a ocho pesos", justifica. Los apliques se vendieron y comienzan a ofrecer una hormigonera, justo cuando Susana cruza la calle Independencia con sus dos hijos "para recorrer nomás" y se topa con dos policías que recorren los pasajes entre los puestos.
NEUQUÉN (AN).- Con la creación de la dirección de Economía Social, el municipio intentó ordenar la feria del trueque o de Vuelta de Obligado. Gustavo Beltrán está a cargo de la tarea y remarca que el objetivo final es el de "pasar de la informalidad" al reconocimiento. Dice que es un trabajo "que llevará su tiempo", pero ya se ven los primeros signos de integración de ese sector que forma parte de la llamada "economía social" a la vida de la ciudad.
"Había un sector de la economía que no fue tenido en cuenta en los últimos 8 años y se busca incorporarlo como un factor más en la sociedad", explica.
En la ciudad funcionan 11 ferias como la de Vuelta de Obligado. Están en los barrios y, en algunos casos, trabajan de lunes a viernes. La particularidad entonces pasa por el fenómeno de integración con el centro, la coexistencia con otros actores de la economía y de la sociedad. "Es muy interesante ver como los sectores de clase media o incluso más altos recorren la feria", apunta Beltrán.
Para el funcionario, la gran afluencia de personas es parte de un reconocimiento de la sociedad a todo este sector.
Si bien tuvo un gran auge durante las crisis económicas más duras de nuestro país, el trueque nunca ha dejado de funcionar en Carmen de Patagones. Por otra parte, fue y sigue siendo la única posibilidad que tienen muchas familias de hacerse de varios productos y servicios que no puede obtener por falta de dinero, como resultado de la desocupación.
Uno de los lugares donde se practica esta actividad es el Club Rampla. Todos los miércoles concurren allí aproximadamente 150 personas para intercambiar los más diversos elementos.
Karina Romero, una dirigente de organizaciones sociales de esta localidad, es la que más ha luchado para que el trueque sobreviva y la que informó que este sistema también se practica los sábados en Villa Linch, con la participación de alrededor de 80 personas.
“La gente elabora muchos productos con harina, como torta fritas, pan casero, pizza, etc., y también hacen salsas, dulces caseros y milanesas de soja. Hay una variedad interminable de cosas. También están quienes llevan ropa y la venden a determinados créditos, que les sirven para adquirir otros productos”, señaló.
Entrevista con Rubén Álvarez del Club Renacer de Carmen de Patagones. Si quiere comunicarse con él:
rubalvarez40#yahoo.com.ar (Reemplace #por @)
Rubén lee el texto de Ángela Mariño:
¿Qué gano cuando hago trueque?
Pregunta simple, respuesta simple y con ejemplo Veamos, vamos a suponer que te decidis y venis el sabado proximo a venezuela y defensa a las 13hs. y me preguntas esto mismo ¿que gano cuando hago Trueque?
En cualquier Nodo, la respuesta era matematica por ejemplo:
llevabas tres tarros (y solo tres) de ajies en aceite. costo total $6 entre ajies y aceite.(frascos reciclados) Los trocabas a 10 creditos cada uno. Ya tenias treinta creditos. Los cambiabas por adornos de Navidad que, hoy dia estan carisimos pero en el Trueque te podias traer casi todo lo que precisabas por ese importe. Precio de los adornos en el mercado formal $ 30 Con esta sencilla alquimia, tus $6 se transformaron en $30
ES ASI DE SENCILLO, DE LINDO Y DE DIVERTIDO. VENI A HACER TRUEQUE CON NOSOTROS !!!!! (:-)
Angela
Rubén comenta sobre algunos videos del Trueque en Uruguay:
En este programa participa Gustavo Esteban de la provincia de Mendoza, quien nos cuenta:
"Quiero compartir la canción: "La troca":
Fue producido en el año 2002, y en el marco de una productora de medios audiovisuales que fundé en el marco de los clubes de trueque en Mendoza. Todos los productos creados: revistas, video documental y Cd musical, fueron abonados con moenda social, perdón: bonos de descuento, como rezan en el programa.
La canción la interpretó un cantautor cubano llamado Rafael Quevedo, y como buen caribeño transformó aquella idea por mí sugerida en un "son" muy divertido. Porque se vivía con mucha intensidad y alegría esos momentos.
La canción trata esas situaciones jocosas que sucedían en los clubes, sobre todo cuando las mujeres resolvían las necesidades de las casas y sus maridos -muy extrañados- salían a perseguirlas a escondidas. Movidos por los celos se acercaban a los nodos creyendo descubrir el engaño y se encontraban con un espacio de intercambio muy especial y razón por la cual su mujer lucía tan radiante y bella.
Si quieren descargar el programa, escuchar al reportaje a Gustavo Esteban y oír la canción:
Hola, soy Graciela Leiemberger,he sido coordinadora del Trueque de La Ciudad Del Encuentro, en Baradero, Provincia de Buenos Aires,y he formado a muchos coordinadores de la zona, como,Lima, Alsina, Santa Coloma, San Pedro, San Nicolas, Areco.
Me encantaría reunir personas emprendedoras,que deseen más todos los días de sí mismos y de los demás, aquí todo se puede hacer realidad.
Queremos formar un grupo de gente que sepa que no está sola,y que sumando saldremos adelante en esta crisis.
Manzanares el Real es muy pintoresco y acogedor,y desde aquí queremos cruzar el Atlántico , para que podamos ver que las distancias pueden no existir cuando un proyecto fuerte nos encamina:
Para coordinar y comunicarse pueden enviarme un mensaje a:
gracielaley#hotmail.com (reemplacen # por @)
Presione en play si quieren escuchar la charla con Graciela en el programa Trueque y Autosuficiencia
Al menos 40 manifestantes fueron detenidos por exhibicionismo obsceno. Integran la Mutual Sentimiento, que denuncia el desalojo de su sede.
Lo prometieron en su sitio web y lo cumplieron. Pero lo que no previeron, al parecer, es que la Policía Federal los terminaría deteniendo. Al menos, 40 integrantes de la Asociación Mutual Sentimiento fueron reprimidos y llevados presos por exhibicionismo obsceno, luego de que se desnudaran en plena Plaza de Mayo para protestar contra el desalojo de su sude, en Chacarita.
"Si ellos (por el gobierno nacional) nos quieren en bolas, sin edificio, sin contrato, nosotros nos desnudamos en el Ministerio de Planificación este lunes a las 16:00. Si no nos dejan pasar (a esa repartición pública), lo haremos en Plaza de Mayo", advirtió la mutual desde su sitio web. Un texto ilustrado con la imagen de tres hombres desnudos en otra protesta.
La Policía Federal aclaró que los manifestantes fueron llevados a la Comisaría 2º, ubicada en Perú 1049, en San Telmo, la misma tarde en que Cristina Kirchner pedía mantener el orden “pero no a palos”. Protestaban contra el desalojo de un edificio que ocupan organizaciones sociales en Federico Lacroze 4181, barrio porteño de Colegiales.
La policía intervino cuando 8 manifestantes intentaron desnudarse en Plaza de Mayo. Los 40 detenidos, 20 de ellos hombres, 19 mujeres y 1 menor de edad, fueron acusados de exhibiciones obscenas, atentado y resistencia a la autoridad, y daños y lesiones, informaron a DyN fuentes policiales.
Las detenciones se produjeron cuando los manifestantes forcejearon con la policía tras intentar desnudarse para llegar a la sede del ministerio de Planificación. La defensora adjunta del Pueblo porteño, Graciela Muñiz, denunció que las diputadas Cecilia Merchán y Victoria Donda fueron agredidas por personal policial y dijo a DyN que tuvo dificultades de ingresar a la comisaría segunda.
La presidenta dijo que "hay que desistir de algunas acciones que le costaron mucho al país", al hablar durante un acto en la Casa de Gobierno. "No hablo en términos económicos sino de enfrentamientos, de vidas, de enfrentamientos. Queremos ver ello desterrado. Creo en el orden, pero no a palos. A veces hay situaciones provocadas y otras reales. Ambas deben ser contempladas. Hay matices y diferencias", expresó.
El día obligaba a llevar un accesorio además de la ropa. La lluvia reclamaba paraguas. Pero los integrantes de la Mutual Sentimiento habían prometido que “si llueve, la protesta igual se hace”. Entonces, cuatro integrantes de las veintidós organizaciones que trabajan en la mutual comenzaron a dejar sus prendas mientras marchaban en círculos en la Pirámide de Plaza de Mayo seguidos de otros cien integrantes. “Para que no nos dejen en ‘bolas’” denunciaban, en alusión al edificio de seis pisos, propiedad del Estado, en el que realizan tareas sociales y culturales, que ocupan desde hace diez años sin contrato y sobre el que pesa una orden de desalojo. Pero para el jefe de la Comisaría Nº 2 estaban realizando “exhibiciones obscenas” y ordenó un operativo policial que con palos y gases se llevó a cuarenta detenidos, entre ellos un menor de edad, por lo que la causa quedó abierta en el Juzgado Nº 7 de Menores. Las diputadas Victoria Donda y Cecilia Merchán denunciaron que fueron golpeadas cuando intentaron visitar a los detenidos y responsabilizaron al gobierno nacional por el operativo. Las personas detenidas quedaron libres horas después.
–¿Por qué se los llevan? Había mujeres y nenes –gritó uno de los integrantes de la Mutual Sentimiento. En ese momento, la marcha alrededor de la Pirámide de Mayo de cuatro integrantes desnudos y con caretas de cerdos, como protesta contra el desalojo del edificio en el que funciona la mutual, ya era historia. Una camioneta de la Policía Federal había entrado por tercera vez en la plaza. Se llevaban a los últimos detenidos.
–Había policías de civil, pero ningún fiscal. ¿Con qué orden te los llevás? –reclamaba otro de los manifestantes a uno de los responsables del operativo, apoyado sobre el cordón policial que con escudos y patadas permitía que se lleven a los detenidos que completarían las cuatro decenas. “Vamos a seguir peleando por los puestos de trabajo compañeros”, vociferaba Graciela Dravicevich, presidenta de la mutual, cuando le cerraron la puerta de la camioneta de la Federal en la cara.
Ella hablaba de las 95 familias que integran las cooperativas de trabajo que funcionan en el edificio de la mutual, en la Estación Federico Lacroze, y por los empleados responsables de que una mutual con cinco mil asociados atienda sin problemas en ese lugar, donde también se realizan talleres y actividades culturales. Todos, desde el 29 de julio, tienen un futuro incierto por una carta documento de desalojo que envió la Administración de Infraestructura Ferroviaria (ADIF), una sociedad de Estado dependiente del Ministerio de Planificación.
La respuesta a “¿con qué orden?” la dio Mario Morales, comisario de la 2ª: “Actuamos de oficio al constatar desnudos en una plaza pública. Se los detuvo por exhibiciones obscenas”, dijo, antes de escabullirse por el cerco que desde hace años divide la Plaza de Mayo y que los policías se encargaron de cerrar rápidamente para que ningún periodista continúe con las preguntas.
Manuel participa de la cooperativa Chispa del Sur y no para de restregarse la cara, dice que es por los gases que tiró la policía después de hacer un cerco alrededor de la marcha y un segundo cordón para que los fotógrafos no pudieran trabajar. Manuel tampoco se olvida de los palos y, según Ornela Nociti, abogada de los detenidos, “tres varones estaban bastante golpeados, un señor tuvo que ser derivado al hospital por un pico de presión y muchos presentaban raspones y secuelas por el gas pimienta”. Todos ellos deberán declarar en una causa caratulada como “exhibiciones obscenas, lesiones, daños y resistencia a la autoridad” en el Juzgado Nacional del Menor Nº 7.
Todavía en la plaza, se escuchaba un grito: “Todos a la segunda”. Manuel no lo pensó y empezó a caminar. Es que su novia Mónica es una de las detenidas. Abre un mensaje de su celular que le envió su novia y lo muestra: “Vamos a la Comisaría 2ª, llamen a los medios o nos cagan a palos”.
Los abogados ya estaban en la puerta de la comisaría y exhibían sus credenciales para poder entrar. La policía los dejó pasar entre escaramuzas. Las diputadas Victoria Donda y Cecilia Merchán, de Libres del Sur –organización que tiene actividades dentro de la mutual–, también ingresaron y recibieron golpes. Merchán mostraba la huella de una bota policial en su camisa blanca y dijo que “es una vergüenza que se reprima, justo, en ‘nuestra’ Plaza de Mayo. Exigimos una respuesta del gobierno nacional”. A Donda todavía le dolía el brazo y aseguraba que “ninguna protesta social justifica ser reprimida. Ni como ocurrió en Terrabusi o con los delegados del Subte. Pero, encima, esto es ridículo. Por qué no reprimen cuando se desnudan los modelos”.
Después de las 20, las personas detenidas comenzaron a ser liberadas. La Defensoría del Pueblo de la Ciudad abrirá un oficio contra la Comisaría 2ª porque “impidieron el ingreso de los abogados y autoridades”, explicó Graciela Muñiz, defensora adjunta.
TORONTO.- Estamos en un momento progresista, un momento en el que el piso se mueve bajo nuestros pies y cualquier cosa es posible. Lo que hace un año considerábamos inimaginable es ahora posible. En un momento como éste es fundamental ser claros con respecto a lo que queremos, porque podríamos conseguirlo.
Suelo hablar del rescate financiero porque se trata de un robo en marcha, el mayor atraco de la historia monetaria. Pero hoy quiero enunciarlo con un enfoque diferente: ¿qué pasa si el rescate funciona, si el sector financiero se salva y la economía retoma el curso en el que se encontraba antes del azote de la crisis? ¿Eso es lo que queremos? ¿Y qué aspecto tendría ese mundo?
La respuesta es que tendría el mismo aspecto que Sarah Palin. Y esto no es un chiste. Veamos: Sarah Palin apareció en la escena mundial como candidata a la vicepresidencia el 29 de agosto en un acto de campaña de McCain, con bombos y platillos. Exactamente dos semanas más tarde, el 14 de septiembre, Lehman Brothers colapsó, lo que desencadenó la crisis financiera mundial. En cierto modo, Palin fue la última expresión del capitalismo usual antes de que todo se desmoronara. Con su lenguaje sencillo y hogareño, ella nos mostró la trayectoria que seguía la economía estadounidense antes del derrumbe.
Al ofrecernos un atisbo de este futuro, que evitamos por un pelo, nos da la oportunidad de preguntarnos: ¿queremos llegar allí? ¿Queremos salvar el sistema en el que estábamos? ¿O queremos usar esta crisis y el mandato electoral de un cambio serio para transformar ese sistema? Debemos dar una respuesta clara ahora. O aprovechamos esta oportunidad o la perdemos.
¿Qué nos estaba diciendo Palin sobre el capitalismo antes de ser interrumpida por la crisis? Antes de que ella apareciera, el público estadounidense empezaba a advertir la urgencia de la crisis climática, el que nuestra actividad económica esté en guerra con el planeta y que es necesario instrumentar un cambio radical. Se había empezado a hablar de eso: los osos polares estaban en la tapa de la revista Newsweek . Es cuando hace su entrada Sarah Palin. El núcleo de su mensaje era: esos ambientalistas, esos liberales, están equivocados. No hay que cambiar nada. No hay que repensar nada. Sigan manejando sus autos que engullen nafta, sigan yendo al Wal-Mart a comprar todo lo que se les antoje.
"Estadounidenses -dijo en la Convención Nacional Republicana-, debemos producir más de nuestro propio petróleo y nuestro propio gas. Se lo dice una chica que conoce la región de North Slope, en Alaska, donde tenemos muchísimo de ambos." Y la multitud reunida respondió entonando y coreando: "A perforar, nena, a perforar". Viendo esa escena en la TV, con esa escalofriante mezcla de sexo, petróleo y patrioterismo, recuerdo haber pensado: "Diablos, la convención republicana se ha convertido en una manifestación a favor de fornicar el planeta Tierra". Literalmente.
Pero lo que Palin decía es eso que forma parte del ADN del capitalismo: la idea de que el mundo no tiene límites. Estaba diciendo que no existen las consecuencias ni los déficits del mundo real. Porque siempre habrá otra frontera, otra Alaska, otra burbuja. Sólo hay que seguir adelante y descubrirla, El mañana nunca llegará.
Esa es la mentira más consoladora y peligrosa que existe: la de que es posible un crecimiento perpetuo e infinito en nuestro planeta finito. Y tenemos que recordar que este mensaje fue increíblemente popular en esas primeras dos semanas, antes de la caída de Lehman. A pesar de los antecedentes de Bush, Palin y McCain seguían adelante. Y si no fuera por la crisis financiera, y por el hecho de que Obama empezó a conectarse con los votantes de la clase trabajadora, al cuestionar la desregulación y la economía del goteo de la riqueza, tal vez hubieran ganado las elecciones.
Para enfrentar la mentira del crecimiento perpetuo y la abundancia ilimitada, que es el núcleo de las crisis financiera y ecológica, debemos mirar muy atrás, no sólo los últimos ocho años de Bush, sino hasta el momento de la fundación de este país, hasta la idea del Estado colonizador.
El capitalismo moderno nació con el así llamado descubrimiento de las Américas. Fue el saqueo de los increíbles recursos naturales de las Américas lo que generó el exceso de capital que posibilitó la Revolución Industrial. Los primeros exploradores hablaban de esta tierra como una Nueva Jerusalén, una tierra de tan infinita abundancia, y tan accesible, que el pillaje no acabaría nunca. Esta mitología está en todas nuestras historias bíblicas -diluvios y nuevos comienzos, éxtasis y rescates- y ocupa el centro del "sueño americano", con su constante reinvención. Lo que el mito nos dice es que no tenemos que vivir con las consecuencias de nuestros actos. Siempre podemos escapar y empezar de nuevo.
Estas historias siempre fueron peligrosas para la gente que vivía en las tierras "descubiertas", que las trabajaba con esfuerzo. Pero ahora el planeta entero nos dice que ya no podemos permitirnos la idea de ilimitados nuevos comienzos. Por eso resulta significativo que en el momento en que apareció algún instinto de supervivencia humana y empezamos a entender los límites naturales, apareciera Palin, la nueva encarnación de la mujer de frontera colonial, diciendo: "Vengan a Alaska. Siempre hay más. No piensen, simplemente tomen.
No se trata de Sarah Palin. Se trata del significado de ese mito de constante "descubrimiento" y de lo que nos dice sobre el sistema económico por cuya salvación están gastando billones de dólares. Lo que nos dice es que el capitalismo, librado a sus propios recursos, nos empujará más allá del punto en que es posible la recuperación climática; y que evitará a cualquier precio un balance serio, ya sea de sus deudas financieras o de sus deudas ecológicas. Porque siempre hay más. Una nueva solución rápida. Una nueva frontera.
El mensaje se vendía, como siempre. Sólo cuando se derrumbó el mercado de valores la gente empezó a decir. "Tal vez Sarah Palin no sea una buena idea esta vez".
Siento que nos han dado una última oportunidad, una especie de indulto. Trato de no ser apocalíptica, pero lo que leo sobre el calentamiento global da miedo. Esta crisis económica, espantosa como es, nos alejó de ese precipicio ecológico al que estábamos por saltar con Sarah Palin y nos dio un poco de tiempo para cambiar de curso. De pronto tuvimos permiso para hacer juntos otras cosas además de comprar. Pero no nos hemos liberado del mito. La obstinada ceguera a las consecuencias que tan bien representa Sarah Palin está arraigada en la manera en que Washington está respondiendo a la crisis financiera. Washington preferiría arrojar billones de dólares en un agujero negro antes que descubrir la profundidad de ese agujero. Tanta es la obstinación de no enterarse.
Y vemos otros muchos signos de que la vieja lógica está volviendo. Los salarios en Wall Street ya han vuelto casi al nivel de 2007. Hay una cierta electricidad en las afirmaciones de que el mercado de valores se está recuperando. "¿Ya podemos dejar de sentirnos culpables?", casi podemos escuchar preguntarse a los comentaristas. "¿La burbuja ya ha vuelto a inflarse?"
La crisis no matará al capitalismo, ni siquiera lo cambiará sustancialmente. Sin la enorme presión popular a favor de una reforma estructural, la crisis sólo implicará una dislocación solucionable. El resultado será una desigualdad aún mayor que la anterior a la crisis. Los mercados financieros son rescatados para impedir que el barco del capitalismo se hunda, pero no se desagota agua, sino gente, en nombre de la "estabilización". El resultado será un barco más pequeño y peor. Porque una mayor desigualdad -gente muy rica viviendo junto a desesperados- exige una mayor dureza de corazón. Necesitamos creernos superiores a los excluidos para vivir cada día.
¿Nuestra tarea será rescatar este barco, el mayor barco pirata que existió, o reemplazarlo por una nave más sólida, con espacio para todos? Uno que no requiera que arrojemos a nuestros vecinos por la borda para salvar a los pasajeros de primera clase. Uno que entienda que la Tierra no tiene la capacidad para que todos nosotros vivamos cada vez mejor, pero sí la tiene para que todos vivamos bien. El capitalismo sobrevivirá a esta crisis, pero el mundo no puede sobrevivir a otro retorno del capitalismo.
Si ellos nos quieren dejar en bolas, nosotros nos desnudamos en el Ministerio de Planificación!
Lunes 9 de noviembre a las 16 hs. en la puerta del Ministerio de Planificación
Desalojar a la Mutual Sentimiento y las 21 organizaciones sociales del edificio de Av. Federico Lacroze 4181 donde desarrollan su actividad solidaria, implica dejar al desnudo a muchas personas que necesitan del apoyo que estas organizaciones brindan. Significa también despojarlas de su fuente de trabajo.
Por eso, el lunes 9 de noviembre a las 16 hs. nos desnudamos nosotros, para ser vistos y escuchados. Para que no nos dejen en “bolas”.
Lunes 9 de noviembre a las 16 hs. en la puerta del Ministerio de Planificación (si no nos dejan pasar, estaremos en Plaza de Mayo). Mutual Sentimiento y las 21 organizaciones.