Si quiere buscar algo en nuestras páginas. Si no encontró lo que buscaba dentro de nuestras páginas puede realizar su búsqueda en la lista de correo de la Red Global de Trueque.
En “El ombligo de la Luna” donde se recordaron las históricas jornadas en las cuales gran parte del pueblo argentino se rebeló contra el poder de los corruptos y enfrentó con valentía al aparato represivo del estado nacional…y se inició una experiencia pocas veces vista en nuestra historia…
Un verdadero laboratorio social (asambleas populares, piquetes, movimientos de trabajadores desocupados, trueque, fábricas recuperadas, colectivos de arte en lucha…la ocupación de las calles.. Nos acompañaron: Alberto Arias, poeta, militante político, editorialista independiente; Fernando Buen Abad Domínguez, doctor en filosofía mexicano; Fernando Krichmar, realizador cinematográfico, documentalista; Rubén Ravera, uno de los fundadores de la Red de Trueque…
Hacemos el programa: Luis Cruz – Norberto “Ruso” Butler – Iván Espinosa – Christian Perlo (operación técnica)…y Uds… ¡¡ Lxs esperamos !!
Recordando los 10 años de la crisis 2001/2002 el rol de la izquierda y las notas que aparecieron en los medios referidos a los 10 años y a la Red de Trueque.
"Perdí la casa, la capacidad de pago de mis obligaciones, la confianza en los bancos, pero aquí estoy sin perder la memoria", dice a la AFP Ana Maiorana, 60 años, una de las víctimas de la peor crisis económica que avasalló a Argentina hace una década.
Una situación social desesperante, cinco presidentes en una semana, más de 30 muertos, miles de personas en las calles, saqueos, hambrunas, el mayor default de la historia de casi 100.000 millones de dólares: Argentina había caído al abismo hace diez años.
La crisis se precipitó el 20 de diciembre cuando el entonces presidente Fernando de la Rúa huyó de la Casa Rosada en helicóptero, mientras muy cerca, en el centro de Buenos Aires, la policía descontrolada descargaba una feroz represión contra muchedumbres enfurecidas, que dejó cinco muertos en pocas horas.
Desde días antes, decenas de miles de personas salieron espontáneamente a las calles haciendo sonar sus cacerolas en reclamo de que "se vayan todos" los políticos y los ahorristas enfurecidos golpeaban con martillos las puertas tapiadas de los bancos para exigir que les devolvieran sus ahorros confiscados, unos 66.000 millones de dólares en total.
"Era como si te hubieran sacado el piso debajo de los pies, todo lo que se había construido durante generaciones se esfumó de golpe. La organización de tu vida se había caído; no podías decidir", dijo a la AFP la psicóloga Mónica Arredondo, experta en atención en instituciones sociales, al describir la situación social en Argentina en diciembre de 2001.
El hambre golpeaba en un país en condiciones de alimentar a cien millones de personas: cientos de niños hurgaban en las bolsas de basura, mientras sus padres y muchos jóvenes, en una reacción de sobrevivencia, se las arreglaron para dar una respuesta a través de inéditas iniciativas, como la formación de cientos de centros de trueque y las asambleas barriales.
Arredondo añadió que "los que se encerraron cayeron en depresiones profundas, pero mucho gente se salvó porque se acercó a inciativas sociales muy innovadoras".
"Sin el trueque la situación social hubiera sido mucho peor. Fue una idea interesante para catástrofes económicas", dijo a la AFP Rubén Ravera, fundador de la Red Global del Trueque, quien señaló que "unas 6,6 millones de personas pasaron por 1.050 centros formados en el país en la crisis".
"No sólo gente pobre se acercaba a los nodos (ndlr: centros de trueque), llegaban hasta profesionales como odontólogos o médicos, que intercambiaban una consulta por comida o alguna otra cosa que necesitaran", dijo Ravera.
Ravera se lamentó de que ahora sólo funciona un centenar de "nodos" en todo el país porque, señaló, "la gente asocia al trueque con la crisis y traer esa situación a la realidad resulta muy doloroso".
En el pintoresco barrio de la Boca, al sur de Buenos Aires, los turistas extranjeros, la mayoría europeos, pasean despreocupadamente por la colorida calle Caminito y fotografían junto a bailarines de tango, sin saber que a pocos metros se mantiene una iniciativa social que tal vez pronto se reproduzca en sus propios países.
"En la actual crisis europea, el trueque sería una solución para muchos si se implementara masivamente", señaló a la AFP Cristina Mirabelli (62 años), coordinadora del centro de la Boca.
Mirabelli sostiene que el trueque "nació como una filosofía de vida, de no usar dinero, pero cuando llegó el estallido, era una de las pocas formas de sobrevivir".
"Venían miles de personas. Hasta un fabricante de muebles que había quebrado vino para cambiar los muebles por comida", evocó la mujer.
Vestimenta, comida, cuadros y juguetes son algunos de los artículos expuestos en mesas de madera, que la gente compra con créditos (1 bono = 1 peso), sin usar dinero.
"En 2001 el trueque fue una salida a la crisis. Ahora me sigue ayudando. Hoy me llevé un budín y unos panecillos que me gustan mucho, sin tocar dinero, sólo entregué créditos", dijo Esther Nogare, una jubilada que también valora esa organización como una forma de vínculo social.
La debacle mostró entre sus rostros más dramáticos la situación de miles de ahorristas de clase media cuyos fondos quedaron atrapados en los bancos (el corralito), y muchos de ellos aún pugnan por recuperar sus depósitos.
Maiorana y otros damnificados se reúnen semanalmente en una oficina cercana al Congreso para mantener vivo su reclamo. Emilia Domínguez confesó: "Perseguí tanto al juez que, para sacarme de encima, accedió a mi pedido".
"Cobré en 2003 pero para eso iba y me sentaba en el hall del juzgado. Esperaba al juez ahí", relató la mujer.
En cambio, Luis Tellechea, de 63 años, relató que "en 2008 la justicia falla favorablemente, pero el banco apela y por un error injustificable del abogado perdí el juicio. El abogado nunca me informó y la verdad la supe cuando fui personalmente al juzgado dos años más tarde", contó.
Arredondo, quien a su vez estudió las airadas reacciones de los damnificados por la confiscación de sus fondos, dijo que "los ahorristas dejaron sus sueños y años de esfuerzos en los bancos, y eso era imposible de procesar a nivel psicológico; reflejaban mucho temor por el futuro".
El fuerte impacto físico y psicológico en las víctimas de la crisis fue motivo de variados estudios, entre los más difundidos, el del jefe de la Unidad Coronaria de la Fundación Favaloro (cardiología), Enrique Gurfinkel, que reveló que entre 1999 y 2002 se registraron "20.000 muertes coronarias más" que en años anteriores.
"Esto debería servirnos de advertencia, ya que si vuelve a pasar, los responsables de tomar las decisiones estarían provocando un genocidio", alertó en su trabajo.
Asambleas barriales: la voz de los vecinos
La psicóloga Arredondo, quien dejó de cobrar a sus pacientes durante la crisis, dijo que "en Argentina el colectivo social generalmente responde ante hechos que lo dañan" y citó entre las respuestas a las asambleas barriales.
"Fue una respuesta inédita ante una situación inédita", dijo a la AFP Ariel Weinman, de 55 años, activo participante de una de las decenas de asambleas barriales que nacieron en Buenos Aires al calor de los cacerolazos, donde confluían vecinos, comerciantes, trabajadores y jubilados.
"Las asambleas eran muy heterogéneas, pero lo que hegemonizaba es que estábamos todos 'fusilados' (argot, arruinados)", dijo Weinman, hoy periodista de una radio en una fábrica gráfica que quebró en la crisis y fue recuperada por sus trabajadores, una de las soluciones que se aplicó en Argentina a la salida del derrumbe.
Esta navidad hacé algo por el planeta: no compres, no alimentes la sociedad de consumo.
A reciclar se ha dicho! Gratiferia de no navidad –
Regala reciclado Viernes 23 de diciembre Calle 63 nro 1869 e/132 y 133 (entrada de Los Hornos)
A partir de las 4 de la tarde En la Grati-feria todo es gratis y la hacemos entre todos: si tenés algo tirado en tu casa que no uses, traelo que alguien lo está buscando.
Si no tenés nada para traer, venite que alguna cosita te está esperando.
No es trueque. Podes venir con las manos vacias e irte con las manos llenas, o venir con las manos llenas, no llevarte nada, e irte con el alma llena de gloria. Animate y sumate a esta modalidad, por un futuro mejor.
Fue uno de los fenómenos más estudiados y notorios que resultaron de la crisis. Para el año 2002 había 6000 clubes de intercambio, donde se comerciaba con “créditos” y se buscaba todo tipo de productos, sobre todo comida.
A diez años de la crisis, uno de los fenómenos más recordados y estudiados ha sido el de los clubes de trueque, tal vez por sintetizar distintos factores que atravesaron ese proceso crítico de la Argentina. Surgió a mitad de los ’90 por profesionales de una clase media decaída en un contexto de creciente desocupación. Entre 2000 y 2002 se potenció por la crisis económica y la falta de billetes del “corralito”, convirtiéndose en una esperanza, generada desde la propia sociedad civil. A esa altura ya se habían incorporado al trueque todas las clases sociales. Había 5000 clubes en todo el país, que congregaban a 3 millones de personas de forma directa, a través de una acción colectiva autogestionada y solidaria. Divisiones internas, estafas y campañas de desprestigio incidieron en que cayera rotundamente la tendencia: de 6000 clubes en mayo de 2002 pasaron a ser 1000 a fin de ese año.
Tres ecologistas (Horacio Covas, Rubén Ravera y Carlos De Sanzo) fundaron el Club del Trueque el 1 de mayo de 1995 en la localidad bonaerense de Bernal, ofreciendo el intercambio de bienes y servicios. Aquel día reunió a 20 personas, al estilo de un grupo de autoayuda. “Acercándonos a 2001 la situación se volvió catastrófica, y los clubes cubrían la ausencia de dinero de curso legal, que era muy escaso. Además fueron una herramienta pacificadora. Y estamos hablando de 2,1 millones de personas sólo en nuestra Red. En sus inicios habían devenido en una chance concreta de supervivencia. Yo creo no haber dormido durante seis meses”, relata Ravera.
Quienes ingresaban a este “mercado paralelo” eran “prosumidores”, debían producir y consumir en igual medida. Para ingresar pagaban dos pesos, que equivalían a 50 créditos. El producto más buscado por todos era el alimento. Insumos básicos como el harina y el azúcar. Los Clubes (“Nodos”) se nuclearon bajo la Red Global del Trueque (RGT), que unificó el crédito. Cristina Mirabelli, actual coordinadora del nodo de La Boca, recuerda que “había empresas que ofrecían turismo sin utilizar dinero. La gente venía a trocar coches y casas. A mí me ofrecieron hasta un restaurante completo.” Familias llegaron a pagar sus alquileres con créditos, y empresas como Establecimiento Lourdes, en Mendoza, salvaron pedidos de quiebra con este sistema.
Ravera señala al 17 de mayo de 2002 como la fecha del quiebre: cuando comenzaron los planes Jefes y Jefas de Hogar. Antes habían mantenido un par de encuentros inconclusos con Hilda “Chiche” Duhalde, al tiempo que punteros vaciaban clubes, otros colapsaban por falsificación de créditos, se perdía la confianza y la cámara empresaria denunciaba, con el lobby de medios, una práctica que “atentaba” al comercio.
Para Heloisa Primavera, que se separó de la Red Global del Trueque y fundó la Red del Trueque Solidario, y que actualmente desarrolla iniciativas similares en colegios secundarios, se trató de una revolución inconclusa: “Lo que lo mató fue la diferencia de dos modelos que no podían convivir, uno que quería ganar plata y otro que quería redistribuir la riqueza.”
Hoy en clubes como el de La Boca los prosumidores son pocos, de clase media, y se tratan como una familia que se viene apoyando desde hace más de diez años. Predominan trabajos en tela, cuadros, comida y antigüedades, que siguen intercambiándose con créditos. Mirabelli reflexiona: “En 2001 se abalanzaban por la comida. Ahora vienen para pertenecer a un lugar, como filosofía de vida.”
Ravera concluye que los clubes de trueque “son una buena experiencia para que en el futuro se haga un Nunca Más, como en la dictadura, pero con la crisis bancaria. Los bancos no pueden determinar el destino de una persona. Fue la gran demostración de que en ese momento se terminó la plata, pero los argentinos se las ingeniaron para seguir viviendo.” <
Remanente
500 son los clubes “chicos” que aún funcionan en el país, según estimó Rubén Ravera, cuyo modelo se exportó a países como Venezuela y Brasil y Grecia España.
Desde hace 10 años, Rubén Ravera no puede dormir más allá de las 5 y media. Hace 10 años, cuando se levantaba, tenía 30 tipos en la puerta de su casa, llegados del interior más recóndito, pidiéndole que fuera a desarrollar un Club del Trueque en su localidad. Le decían que estaban “en shock de hambre”. A comienzos de 2001, el club seguía siendo una experiencia de laboratorio: había unos 60 que constituían alrededor de 15 redes. Pero a comienzos de 2002, la cordura había explotado y con ella la necesidad de un salvavidas: se crearon 6.000 clubes, 1050 redes. Seis millones de personas intercambiaban a diario bienes y servicios. El Club Global del Trueque fue una especie de refugio contra las inclemencias del huracán CW (Consenso de Washington). Entre 1999 y 2002, según la Fundación Favaloro, murieron 30 mil personas por problemas cardíacos. “El Club del Trueque atemperó la paranoia, ayudó a morigerar lo que se presagiaba como una catástrofe social violenta”, recuerda Ravera, fundador de la red en 1995 junto con dos amigos, el psicólogo Carlos Desanzo y el químico Horacio Covas. Esos clubes –como explicaba el Ticket Trueque, bono de descuento con vencimiento gradual para diferenciarse del valor imperecedero de la moneda hecha con oro y plata– fueron “organizaciones autónomas surgidas por autoconvocatoria y que funcionan de manera descentralizada y horizontal”. “El sistema operativo de la economía se basa en una anomalía: la moneda es inoxidable, tiene una condición de eternidad, es lo más parecido a Dios sobre la Tierra. La de hoy sigue siendo la misma moneda romana que las legiones de Carlomagno difundían en los pueblos conquistados”, ironiza quien es subdirector del Museo Histórico Provincial Guillermo Enrique Hudson. El trueque es una modalidad que exige prosumir, es decir, “producir y consumir en la misma medida, con espíritu autogestivo, solidario, recíproco y de ayuda mutua”. La idea comenzó como un juego en el ’94. Los tres amigos quisieron entender al dinero como si fuera una adicción. Fueron a Alcohólicos Anónimos y estudiaron ese modelo de interayuda. Pensaron: vamos a ver hasta qué porcentaje se puede prescindir del dinero de curso legal… “Descubrimos que el 80% de los bienes materiales básicos para vivir pueden conseguirse sin dinero. La sociedad cuenta con una enorme cantidad de bienes, conocimientos y servicios que están estacionados.” La sede se fijó en una parte del Parque Industrial La Bernalesa, un casco fabril en Bernal que pidieron a la papelera Valot. Un ex gerente de Quaker desempleado cayó al club, desvencijado por el efecto Tequila. Decía que no sabía hacer nada, pero terminó haciendo barriletes que se convirtieron en un boom. “Un club se forma con personas socioconscientes, que tienen motivaciones personales y se bancan su propio pensamiento, que siempre es crítico”, razona Ravera. El 8 de agosto de 1996, Ravera aceptó ir al programa de Mariano Grondona, Hora Clave. Al día siguiente, el gobernador neuquino Felipe Sapag le hizo una llamada de auxilio para que creara una red en Cutral-Có. Navajas Artaza, dueño de Establecimiento Las Marías, también lo llamó porque los pueblos aledaños a sus campos yerbateros se caían a pedazos. “El trueque se consolidó como un fenómeno femenino –cuenta Ravera–. Los hombres me decían: ‘Yo tengo que estar cortando la ruta, quemando gomas para que me devuelvan el laburo’. Tenían vergüenza. Después, a la noche, comían lo que habían trocado sus mujeres”. Aunque con un perfil y un volumen de intercambios mucho menor, el Club Global de Trueque sigue en 2011 dando cátedra acerca de una economía y unas relaciones económicas alternativas al capitalismo moderno. En 2004, fundaron clubes en Medellín. En 2007, a pedido del presidente Chávez, en Caracas. En 2010, el programa más visto en la televisión oficial de Grecia fue acerca del trueque argentino. En 2011, asesoraron a ciudadanos andaluces para que usaran billetes fuera de curso, les imprimieran un sello e iniciaran sus clubes. “Es la economía del futuro –dice su creador–: la reciprocidad, el medio de cambio perecedero. Va más allá de lo económico”.
"Rubén Ravera cree, justamente, que el trueque funcionó como pacificador para evitar mayores desbordes. "De aquello no nos sacó precisamente el Código de Comercio", grafica Ravera, uno de los organizadores de la Red Global del Trueque, un sistema que venía funcionando desde marzo de 1995 en Bernal, pero que estalló después de 2001.
Ravera recuerda haber dormido poco y nada en lo peor de esa época, sobrepasado por la demanda y las necesidades de la gente. "En pocos meses pasamos de tener entre cuarenta mil y cincuenta mil usuarios a dos millones y medio sólo en nuestra red. Y el público era de lo más heterogéneo: desde quien se había quedado sin un plan Trabajar hasta el que tenía sus ahorros en el corralito y llegaba con un buen auto."
Lo cierto es que, a su modo de ver, el legado del trueque trascendió ampliamente su función primordial: "Ahí donde había desesperanza, incertidumbre y hasta ira, el espacio del trueque funcionó como pacificador, apaciguando el clima que podría haber propiciado mayores conflictos. Sacando lo mejor de cada uno, lo que uno podía ofrecer a los demás, resaltando valores como la solidaridad, el emprendedorismo y la autogestión."
Hoy en día, el público que asiste a los nodos apuesta por el consumo consciente. "Es un público más underground, que se pregunta qué impacto tiene lo que consume y apuesta al desarrollo sustentable", describe.
Paralelamente, este museólogo con inquietudes ecológicas da charlas junto a los otros coordinadores vía Skype a diferentes pueblos europeos que le buscan la vuelta a la crisis. "Yo aspiro a que el trueque se transforme en una especie de Cruz Roja económica que, a la manera de los cascos blancos o la Cruz Roja, esté disponible en momentos de crisis."
Inmediatamente después de la caída de diciembre de 2001, el trueque apareció como una de las soluciones inmediatas a la falta de efectivo. Surgió espontáneamente, casi como un movimiento aislado, y terminó reuniendo a cinco millones de personas. Hoy, en Europa es cada vez más popular.
Por Agustín F. Cronenbold
17/12/11 - 12:34
Con 47 años y el título de arquitecto colgado en la pared, Daniel Solanilla estaba desesperado. Hacía tres años que no conseguía una obra grande y en ese durísimo 2001 vivía de hacer algunas refacciones esporádicas. “Era difícil de mantener hasta la autoestima”, recuerda el mendocino.
El cambio llegaría con una alternativa que desde la transgresión financiera fue boom durante la crisis de 2001/02: el trueque. Con otros profesionales que pasaban por la misma situación que él en Mendoza capital, Solanilla se incorporó a uno de los miles de clubes que llegó a tener la Argentina. “Con eso pude llevar la comida a la mesa”, dice una década después.
A partir de la lógica más básica de la economía, el trueque fue un reflejo de esa sociedad dolida que veía cómo se derrumbaba su clase media. Si hasta Recoleta, Palermo o el centro de la City fueron sede de estas transacciones que anulaban la intermediación del dinero.
Los registros informales indican que cinco millones de argentinos llegaron a intercambiar bienes o servicios con esa modalidad durante 2001 y 2002. El fenómeno logró ser viralmente federal y no hubo provincia que no tuviera su propio “club de trueque”, como se llamó a estos espacios de encuentro de necesidades.
La recesión, el desempleo, la caída en los sueldos públicos, las cuasi monedas, el corralito y el corralón fueron parte de la repentización de un fenómeno que en realidad ya tenía antecedentes. “Nosotros en 1995 habíamos comenzado con un club de trueque en Bernal, que juntaba a un grupo reducido de personas”, cuenta Rubén Ravera, uno de los creadores de esa idea y cara visible del boom durante la crisis.
“Lo que surgió a mediados de los noventa fue un refugio experimental que a fines de 2000 había logrado agrupar a unos pocos miles de personas”, relata. Pero de “una nota de color en los diarios” –como describe Ravera– pasaron a ser un espacio de contención cuando la barranca abajo se empinó.
“A principios de 2001, empezamos a recibir 20 mil solicitudes mensuales de adhesión”, detalla. La confiscación de depósitos y la devaluación convirtieron a esa vía de escape en autopista y, para mediados de 2002, el trueque llegó a darle una salida a cinco millones de personas.
“Los clubes fueron una red sin nodo central que se dispararon y se multiplicaron. Sólo nuestra red llegó a tener más de dos millones de personas”, precisa Ravera. El trueque pasó a ser un lugar que iba más allá de la respuesta no financiera a los padecimientos económicos.
Como recuerda Solanilla, muchos trabajadores y profesionales recuperaron la autoestima en un contexto desolador: “Estábamos en la lona y con el trueque nos demostramos que podíamos generar valor. Yo ofrecía planos o trabajos y me llevaba comida, tan simple como eso”.
Las experiencias cruzaban sectores sociales y prejuicios. En Bernal, recuerdan al empresario con problemas financieros que llegó con su camioneta 4 x 4 y puso a disposición cajas de vasos. Luego se llevó el arreglo en el techo de su casa gracias a un albañil que buscaba alternativas.
En Mendoza, otros rememoran la llegada de medio millón de botellas desde Quilmes. Los cartoneros de esa localidad bonaerense buscaban ubicar el fruto de meses de trabajo y en la capital del vino encontraron bodegas desesperadas porque no podían enfrentar los costos de la comercialización.
El sistema del truque era sencillo: cada uno llevaba lo que podía dar y luego buscaba lo que necesitaba. En un contexto de altísima desocupación, muchos descubrían respuestas. “Tenía y tiene mucho de autoayuda. Desde lo concreto, además, permite cubrir hasta el 80 por ciento de las necesidades de una persona”, calcula Ravera.
Los clubes, además de ser un imán mediático, atrajeron rápidamente a empresarios y políticos. Con su lógica de liderazgo doméstico, vieron nacer a liderazgos femeninos que luego militaron en partidos políticos como el ARI o el Partido Obrero.
Su impacto fue tal que también tuvo efecto en las reparticiones estatales. En El Bolsón, a partir de abril de 2001, los contribuyentes sin dinero podían pagar sus deudas con la Municipalidad llevando bienes o servicios propios.
Además de ayudar a algunas alicaídas arcas de gobiernos locales, el trueque fue una forma de protesta. En mayo de 2002 hubo un intercambio de ropa, alimentos y servicios en calles San Martín y Sarmiento. Para los organizadores, fue una forma de protestar contra la política económica del Gobierno de entonces: proclamaban que se trataba de una “resistencia pacífica” a lo que sucedía.
En ese sentido, Ravera sostiene que el trueque colaboró para reducir el nivel de enfrentamiento en un contexto de tanta volatilidad social. “En los clubes, la gente se encontraba con el otro y vivía momentos de intercambio genuino. Había una experiencia igualadora que reducía los miedos e invitaba a aportar lo que uno podía. En ese sentido, le dio sustento a mucha gente que estaba en el límite de no poder comprar alimentos”, explica.
Trueques truchos. Los clubes no estuvieron exentos de polémicas. En agosto de 2002, descubrieron a dos personas con 500 mil bonos falsos de trueque en el Gran Buenos Aires. También hubo acusaciones de fraude a líderes de algunos clubes y hasta inflación con los bonos.
Estos factores explican en parte la progresiva caída que vivió el trueque cuando terminaba 2002. “Pasó algo como lo del pádel: ya no es masivo pero se sigue jugando”, resume Ravera. La recuperación económica que comenzó a fin de ese año colaboró en ese proceso de disolución, que se vio acompañado por las quejas que llegaban desde cámaras comerciales.
En abril de 2002, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa difundía un comunicado en el que mostraba su oposición al fenómeno. Entre otras cosas, la institución argumentaba que a través de “los nodos pueden canalizarse productos de origen dudoso propios de robos, piratería del asfalto o contrabando”.
La proliferación del trueque atentaba también contra el deprimido sistema financiero, que había recibido un nocaut con el corralito. Por eso, según especulan quienes llevaban adelante los clubes, el Gobierno nacional tampoco miraba con buenos ojos el trueque cuando empezaba a vislumbrarse la recuperación.
“A muchos les parece que es el método económico más primitivo, pero yo creo que, en esencia, es la economía del futuro”, asegura Ravera, que expuso el caso de la Red Global del Trueque en TEDx, el conocido evento global que busca difundir ideas positivas.
Su experiencia también llegó a Grecia: este año dictó una teleconferencia para 500 personas luego de que la crisis argentina y el trueque figuraran en la televisión del castigado país europeo. “Creo que el trueque podría convertirse en una Cruz Roja financiera mundial”, arriesga Ravera.
Más allá de la propuesta, lo cierto es que el intercambio de bienes o servicios sin intermediación del dinero se instaló en varios países europeos. En España, los nodos de trueque crecen alrededor de las asambleas barriales que fueron organizando los “indignados”. La iniciativa, en ese caso, es lo que en Madrid denominan un “mercadillo solidario”.
En Grecia, en cambio, el fenómeno se instaló fuerte con una red llamada TEM, que se apalanca con Internet. Allí especialistas en oficios, artesanos y profesionales ofrecen lo suyo y descubren que pueden brindar bienes o servicios valiosos. Habrá que ver si, como sucedió en Mendoza hace diez años, el fenómeno ayuda a los que no quieren caer derrotados con la crisis.
Presione en play para escuchar las ideas para una navidad reciclada o Si quieren descargar el archivo mp3. Ángela Mariño comparte algunas ideas de regalos y organización para una navidad que no contamine y nos enriquezca.
Presione en Play si quiere escuchar el programa emitido el 15 de Diciembre o , a continuación, verá los enlaces para descargarlo y así poder escucharlo sin estar conectado a Internet:
En este programa charlamos sobre las notas que le están haciendo a la red de trueque por los 10 años de la crisis del 2001. También Ángela recomienda algunos regalos verdes para fin de año y Rubén informa de la instalación del Museo del Trueque en el nodo La Boca.
Hoy con la participación en el estudio de Rubén Ravera y Joaquín Hernández y la conducción de Ángela Mariño. Recordando los 10 años de la crisis del 2001.
También se comenta el libro :
1001 Maneras de salvar el Planeta de Joanna Yarrow:
1001 cosas sencillas que todos podemos hacer para mejorar el medio ambiente.No cabe duda: el planeta está seriamente amenazado y, aunque seamos conscientes, a veces no sabemos cómo contribuir a cambiar la situación. Este libro ofrece valiosos consejos para todos aquellos que quieren contribuir a la causa, pero que no saben cómo ni por dónde empezar. Tanto en casa como en el trabajo, de vacaciones o de viaje de negocios, si somos concientes y vigilamos nuestra alimentación, el transporte que usamos, lo que compramos, nuestras prácticas de jardinería, etc., tal vez consigamos paliar en algo la degradación medioambiental.
Mod MTV 02 09 Dinero Virtualpor Partido_Pirata Bruce Wagner habla sobre bitcoin. Julieta Aranda explica el Time/Bank. El escritor Julian Dibbell muestra el poder del dinero de videogames. Jesse Schell discute el futuro de las monedas de las redes sociales. Y Jerry Michalski expone la Historia y las consecuencias de la monetización excesiva en la sociedad. Fuente Mod MTV. Si quieren descargar los subtítulos en español.
El dinero, hoy en día, ya es prácticamente virtual. Sustituímos barras de oro en cofres por cifras en computadores y acciones en papel. Es todo tan abstracto que celulares pueden ser billeteras virtuales.
Pensando así, ya es el momento de disminuir la importancia que le damos a ese concepto y repensar lo que realmente tiene valor hoy. Para algunos, el tiempo es el nuevo lujo. Para otros, son las relaciones entre las personas que forman la economía. Aún existen los que le dan valor real a lo que es considerado virtual, o de juego. Y para quien el dinero es obsoleto, cuando se puede hacer intercambios.
En este programa Ángela Mariño expresa su solidaridad con los españoles que deciden inmigrar para la Argentina y la columna de huerta orgánica de Joaquín Hernández.
17/12/11 - 12:34