Para analizar esta desafortunada comparación entre el Club de Trueque y los Cedines, nota del diario La Nación:
Fuente La Nación
"En la crisis de 2001 y 2002 surgió la red de Clubes
del Trueque como alternativa a la terrible parálisis económica. Fue un
fenómeno enorme y de gran importancia e intensidad, aunque efímero, con
grandes implicancias sociales y económicas. Ahora parece a punto de
resurgir con la aplicación del Cedin, una suerte de vuelta de la moneda
de los clubes, los llamados "arbolitos"
El sistema de Club del Trueque fue presentado como de
"economía social y solidaria". Pero su aspecto más interesante era que
no se trataba, como lo observó Martín Krause, de intercambio directo de
bienes o servicios. Era indirecto, con la intervención de unos vales,
que tenían la imagen de un arbolito impresa y que eran los "billetes",
la "moneda" de los clubes. El propio Krause describió el experimento
como una especie de nacimiento de una moneda privada en la Argentina.
Había bienes y servicios para intercambiar, pero no había una moneda
para hacerlo. Escaseaban pesos -convertibles entonces- y dólares.
Entonces, una parte del sector privado decidió crear la liquidez y
permitir que el mercado siguiera funcionando.
Ahora, el Estado decide intervenir incentivando la creación de una moneda privada. ¿Tendrá éxito?"
Parecidos y diferencias
Los "arbolitos" de los trueques y los Cedin tienen
muchos puntos en común, pero también presentan importantes diferencias,
tanto en su concepción como en su posible instrumentación.
La moneda del Club del Trueque no era emitida por
el Estado. Los Cedin, en el fondo, tampoco. Habrá Cedin si tenedores de
dólares no declarados deciden blanquearlos entregándoselos al Banco
Central.
Los "arbolitos" no tenían suficiente control de
emisión. Pero el Central promete hacerlo y no emitir ni uno más que los
dólares que le ingresen, los que mantendrá siempre líquidos.
La moneda del Club del Trueque era de imposible
utilización fuera de la propia estructura. El Cedin fue inicialmente
pensado sólo para el mercado inmobiliario y la construcción. Pero el
Gobierno trata de ampliarle los usos como, por ejemplo, en los
supermercados. ¿Hay dudas de que los supermercadistas, como cada vez que
el Gobierno los presiona con cualquier cosa, dirán que sí?
Los "arbolitos", además, no eran convertibles a
dólares. No era un problema, porque los que necesitaban usarlos no
estaban preocupados por eso, sino por subsistir. Los Cedin podrán
volverse dólares si hay una operación inmobiliaria o se construye algo
nuevo, promete el Banco Central. En este caso, la credibilidad sí es un
tema, puesto que para que el Cedin sea un éxito se requerirá que los
tenedores crean que es casi tan buena reserva de valor como el dólar.
El auge del Club del Trueque tuvo que ver con la
escasez de monedas cuya calidad no se discutía. Ahora el problema es que
el mercado descree de la calidad del más que abundante peso. El Club
del Trueque decayó rápidamente, entre otros muchos factores, cuando
volvió a aumentar la liquidez de pesos, cuya calidad no era discutida.
Hoy la iliquidez del mercado inmobiliario se debe a
la mala calidad del peso. En lugar de mejorarla, el Gobierno propone la
creación de una cuasi moneda con reservas privadas. Es decir, una
moneda con ciento por ciento de respaldo en divisas que son cero por
ciento propiedad del Estado. Es el mismo Gobierno que habla de
"soberanía monetaria".
Desde los supermercados chinos, justifican la decisión de ofrecer vueltos en bonos
Es para combatir la falta de monedas; desde junio esos comercios podrán entregar tickets
(DyN) - El secretario general de la Cámara de Supermercados Chinos, Miguel Angel Calvete, confirmó hoy que, desde junio, ofrecerán los vueltos a los clientes en bonos en lugar de monedas, como forma de combatir la falta de cambio, tras advertir que estos comercios deben pagar "comisiones de hasta un 6 por ciento" para conseguirlas.
Calvete indicó que esta modalidad se adoptará a partir de junio próximo y será voluntaria.
El dirigente precisó que se entregará al cliente "el ticket por el valor que está dejando, más un diez por ciento" en bono, que puede ser utilizado "en ese comercio o en cualquier otro de la cadena" de los 3.200 supermercados asociados a la Cámara.
"Necesitamos entre 400 y 600 pesos semanales en monedas, y estamos pagando casi un 6 por ciento de comisión" para conseguirlas, protestó Calvete, quien, según dijo, paga esas comisiones a "empresas de transporte de caudales" que lucrarían con estas operaciones.
Los tickets, según señaló, cuentan con un código de barras, para evitar falsificaciones, y en lugar de un valor en dinero tienen puntaje.
Así, 1 punto equivale a 10 centavos, 2 a 20, 5 a 50 y 10 a 1 peso, y también habrá tickets de 20 puntos que equivaldrán a 2 pesos.
Calvete, por otra parte, expresó que, si se instalaran las anunciadas máquinas electrónicas en los colectivos, "volvería el 50 por ciento del circulante en monedas, pero viene muy lento" ese método, anunciado semanas atrás por las autoridades.
La caída del empleo y los salarios insuficientes son dos de las principales razones que explican el renacimiento del trueque, un sistema de intercambio sin dinero que tuvo su explosión en la Argentina de 2001 -por entonces, más de seis millones de personas asistían a los 6000 clubes en todo el país-, que luego se retrajo al compás de la recuperación económica y que desde el año pasado no para de crecer.
Rubén Ravera, fundador y coordinador de la Red Global del Trueque , estimó que en la actualidad hay 400 clubes en todo el país -la mitad de los cuales está en el Gran Buenos Aires- y pronosticó la inauguración de varias decenas más antes de fin de año. "Las catástrofes económicas son como las erupciones de volcanes o los tsunamis: es muy probable que no solamente haya algo similar a lo de 2001, puede haber algo peor, porque la economía mundial no cierra", dijo a lanacion.com y agregó que, por el momento, la situación más "angustiante" se vive en el conurbano.
Para fomentar esta iniciativa -que, aclara, es un modo de vida más que una simple actividad comercial- se encararon dos iniciativas. Una es invitar a los comercios a sumarse a la red. Ravera explicó que se trata de un sistema de "bonos de descuento" y que sirve para potenciar el consumo. "Modificamos algunas pautas para que pueda sintonizar con la economía formal, para que el comercio se incorpore", dijo. Y acotó, como para despejar dudas de las entidades mercantiles: "Se factura en el trueque y se pagan impuestos; la idea no es generar competencia desleal".
Por otro lado, la red del trueque decidió explotar más el uso de Internet como lugar de intercambio. Crearon un grupo virtual de miembros que comperten información: abrieron, así, la posibilidad de ser "trocadores digitales". Ya son casi mil personas las que, por este medio, ofrecen saberes o productos a cambio del "saber hacer" de otro. Entonces, se concreta el trueque en su versión posmoderna: la magia de esta forma de intercambio antiquísima se da, también, entre quienes prefieren navegar en la web.
El nuevo club de trueque abrió sus puertas en Recoleta
Es una idea de la asociación vecinal
Funciona en el colegio Castelli, en la esquina de Ayacucho y Vicente López
El objetivo es lograr la integración de sus socios y también brindar ayuda solidaria
Ayer por la mañana, en el tradicional colegio Castelli, se inauguró el primer club del trueque del barrio de Recoleta.
Un poco para ayudar a los vecinos de la zona cuyo nivel de vida está siendo golpeado por la crisis, y otro poco para que esos mismos vecinos -que perdieron algo pero no todo- ayuden a quienes ya no tienen nada.
"La gente está convencida de que Recoleta es un barrio riquísimo, pero los vecinos, en mayor o en menor medida, están sufriendo el país como el resto de los argentinos. Por eso me pareció una idea interesante unir a los vecinos de Recoleta y, de paso, ayudar al resto de la gente", dice Miguel Jorge "Coco" Lantermino.
Lantermino es el presidente y fundador de la Asociación Vecinal de Recoleta, que desde hace 10 años trabaja para mejorar la calidad de vida de los vecinos del barrio y llevar sus inquietudes y reclamos ante la autoridad que corresponda.
Cuatro generaciones de su familia, incluido él mismo, fueron alumnos del colegio Castelli, situado en Ayacucho y Vicente López. Por eso Miguel eligió ese lugar para fundar el club de trueque de Recoleta.
"Nosotros tenemos una modalidad distinta de los demás clubes de trueque. El nuestro es un club privado, que no está abierto a las redes de trueque ya existentes. Nuestra moneda social es el `recoleto´, y establecimos una paridad con el peso de uno a uno", explicó a LA NACION Mónica Galnares, coordinadora del club y directora de Cultura de la asociación vecinal.
Galnares continuó: "Tratamos de inculcar a nuestros vecinos el concepto solidario que es la base del trueque. Es decir, producir y hacer circular la moneda. Lo hacemos así para evitar los problemas de desabastecimiento, inflación y especulación que afectan a la mayoría de los clubes de trueque".
El club de trueque "recoleto" funcionará todos los sábados, de 11 a 14, en el gimnasio del mencionado colegio, y los únicos requisitos para poder ser parte del mismo son ser vecino de Barrio Norte, Recoleta o el microcentro, y asistir a la charla informativa de "primera vez", que se dará cada sábado a las 9.15, con puntualidad.
Cada vecino que se haga socio recibirá 30 créditos, que le servirán para poder empezar a trocar. La entrada al club consistirá en 1 crédito y un peso. Con el dinero recaudado se creará una proveeduría de productos básicos para los socios, y además se colaborará con la cooperadora de la escuela.
"Muchos de los alumnos son chiquitos que viven en la Villa 31. Por eso la directora del colegio, María Capelleri, nos pidió que en vez de darle el dinero, los ayudemos comprando ropa", contó Lantermino a LA NACION.
Toda una experiencia
Ayer por la mañana, más de 120 vecinos se acercaron con sus productos para participar de la inauguración del club: ropa, plantas, comidas elaboradas, manualidades, libros, láminas de arte e incluso diferentes servicios. La mayoría de ellos nunca había participado de un club de trueque.
"Queremos darle a nuestro club de trueque un viso de club social: un lugar donde los vecinos se conozcan y puedan integrarse, para compartir una misma problemática", afirmó Galnares.
Carlos Cesio tiene 63 años y ayer se acercó hasta el club acompañado por su mujer y los remanentes que su comercio hoy cerrado les dejó. Los Cesio eran dueños de un local de ropa que, hace 8 meses, bajó sus cortinas obligado por la crisis.
"Para mí esto es toda una novedad. He perdido todo el recelo y los prejuicios que tenía. No hago plata, pero consigo lo que de otra manera no podría adquirir. Además, el ambiente es sumamente agradable, uno se reencuentra con sus vecinos y entiende que muchos de ellos están atravesando la misma situación", contó Cesio, emocionado.
Analía Crivello
Los números en la Argentina
Prosumidores: existen más de 6.000.000 de personas que participan de clubes de trueque en todo el país.
Nodos: hay más de 6000 nodos (clubes) distribuidos por diversos puntos de las provincias.
Redes: la Red Global, creada en 1995, y la Red del Trueque Solidario, surgida en 2000.
Fundación: el 1° de mayo de 1995 se inauguró, en la localidad bonaerense de Bernal, el primer club de trueque de la Argentina.
La inflación y el desabastecimiento hicieron que cada vez más personas retomaran la práctica comercial surgida con la crisis de 2001
Lunes 7 de julio de 2008 | Publicado en diario de hoy
Desde marzo, se duplicó la cantidad de gente que todos los fines de semana recorre la sede del Club del Trueque de Isidro Casanova Foto: Emiliano Lasalvia
Junto con los cacerolazos, la bicicleta financiera y Los Fabulosos Cadillacs, algo más volvió en la Argentina de Cristina Kirchner: el Club del Trueque.
Desde marzo, se duplicó la cantidad de gente que todos los fines de semana recorre la sede del Club del Trueque de Isidro Casanova Foto: Emiliano Lasalvia
Foto Club de Trueque de Isidro Casanova.
En rigor, esta modalidad de intercambio de bienes y servicios sin dinero de por medio nunca había desaparecido del todo, aunque después de 2002 había quedado reducida a un núcleo pequeño y estable de participantes que evitaron la masividad que envolvió al trueque durante la crisis. Pero en los últimos meses, de la mano de la aceleración de la inflación, el retorno a la pobreza de algunas franjas de la población y la incertidumbre sobre el abastecimiento de varios productos por el conflicto con el campo, comenzó a renacer el interés popular por los "nodos" , centros de intercambio donde no hacen falta billetes para adquirir desde un kilo de acelga hasta un corte de pelo o un pantalón.
En la Red Global del Trueque (RGT), el grupo que inició estas prácticas en el país en 1995, afirman que desde marzo -cuando comenzó la pelea por las retenciones- el número de consultas que reciben por teléfono y correo electrónico y las visitas a su página de Internet "se duplicaron o incluso más" respecto del año pasado.
"Son consultas de gente que quiere reorganizar el club, emprendedores, gente que en algún momento fueron anfitriones del Club del Trueque y quieren volver a serlo, porque hay como una presión para que alguien genere un escenario para hacer el trueque", dice Rubén Ravera, uno de los fundadores de la RGT.
También está creciendo la cantidad de asistentes a los clubes que ya existían. Un galpón de Isidro Casanova, en el oeste del Gran Buenos Aires, donde tiempo atrás funcionó una fábrica de muebles para oficina, es hoy la sede del Club del Trueque del partido de La Matanza.
"Necesidad económica"
El año pasado llegaban a juntar hasta 200 personas, según recuerda Jorge Villar, uno de sus organizadores. "Pero ahora, los sábados superamos las 400 y a veces llegan a 500", declara. "Se duplicó la cantidad de personas porque hay mucha necesidad económica y la gente está sin trabajo", argumenta. Anteayer, el movimiento era intenso y los créditos (similares a billetes de varias denominaciones, pero siempre con la leyenda de "valor humano energético" debajo del número) circulaban de mano en mano: la vendedora de un viejo pulóver podía usarlo para comprar una docena de churros, y luego esos créditos terminaban en manos del hombre que ofrecía apliques eléctricos, que quizá juntaba para volver a su casa con un champú y un litro de aceite.
Juan Carrizo tenía una fábrica en Villa Martelli de ollas y artículos de cocina que tuvo que cerrar a fines de los 90. Ahora aprovecha para trocar la mercadería remanente en este galpón con paredes en las que resaltan los rostros pintados de Perón y Evita y algún afiche medio descascarado de Jorge Macri.
"Esta cacerola afuera cuesta 60 pesos, pero acá la vendo a 1100 créditos", cuenta Juan. Un peso se cotiza allí adentro a 30 créditos. "Pero con esos créditos, lo que compro acá no lo puedo comprar con los 37 pesos [que equivalen a los 1100 créditos]. Yo después compro acá azúcar, yerba, fideos, todo lo que me hace falta."
A pocos metros, Elba Chévez despliega algunas prendas usadas sobre otro caballete formado por una tabla apoyada sobre neumáticos viejos. "El sábado para mí es una gloria. Vengo al trueque, vendo mi ropa, y me puedo comprar todo lo que no puedo durante la semana. Llevo ropa para mis nietos y también comestibles. Ya ni sé cuánto cuesta el azúcar en el súper", dice.
Entre las mesas se puede encontrar de todo: verduras, libros, bijouterie, zapatos, CD y DVD usados, cotillón, medicamentos, disfraces para chicos, cosméticos y hasta un disco rígido de computadora. "Cada vez viene más gente, porque afuera aumenta tanto la mercadería que es imposible comprarla con plata", dice Inés, una de las coordinadoras del lugar.
Fernando Sampayo, uno de los coordinadores de la Red del Trueque Zona Oeste, sostiene: "Siempre que hay crisis, se incrementa el trueque", y pone algunos ejemplos de nodos en que el año pasado se juntaban unas 100 personas y hoy es común ver más de 150. "Es que el trueque es el shopping de los pobres", agrega.
En Lanús, en el sur del conurbano bonaerense, funciona desde hace medio año un club del trueque que se reunía en El Palenque, un antiguo boliche chamamecero, pero que este mes entró en receso con la idea de conseguir una sede más grande. En su corta vida, ya reunió unas 200 personas, y sus organizadores comenzaron una etapa de reclutamiento basándose en los viejos registros que tenían de la época del auge de este sistema. Las primeras reacciones les auguran que en el retorno tendrán todavía más asistentes.
"Visitamos a la persona; vemos si está en el ámbito laboral formal o no, y, si no, le explicamos por qué debería pertenecer a la red. También le contamos las modificaciones que podemos adoptar para que no vuelva a suceder lo que pasó la otra vez", dice Walter Ramírez, un instructor docente de Rafael Calzada, en referencia a los fraudes que surgieron con la masificación del trueque en 2002 (ver aparte).
Rubros ampliados
Otro aspecto que ha sido reelaborado es la relación del participante del trueque con el producto que ofrece. "No queremos que esta vez se convierta en un intercambio de ropa usada", dice Ramírez. El concepto central es el del "prosumidor", el consumidor que también produce.
"Cuando el trueque estuvo en su mejor momento, el quiebre fue que no se guardó la cultura del trabajo", señala el hombre de Rafael Calzada.
Aparecen también iniciativas que escapan a las redes tradicionales del trueque. La directora ejecutiva de Cáritas La Plata, Graciela Ferrara, cuenta el caso de Beatriz Ramírez, viuda, con 9 hijos y 29 nietos, que hace un par de meses invitó a sus vecinas a intercambiar alimentos y desde entonces se juntan todos los domingos.
"No cuentan con muchos recursos económicos y son familias muy numerosas. Con lo poco que tienen, y por la suba de precios y la escasez de algunos productos, ellos dijeron: «Reunámonos», y terminaron yendo el primer día más de 30 familias. Hasta los niños intercambiaron bolitas por figuritas", dice Ferrara.
Ramírez afirma que "la crisis producida en los últimos 100 días fue el impulso final para salir a reflotar el trueque, porque afecta más al consumidor de abajo". Y añade: "La recesión encubierta provoca que la gente necesite más de los alimentos que consigue en el trueque. Como el alimento está caro, el que produce puerros puede ahora cambiarlos por los huevos que produce el que tiene una gallina".
Por Oliver Galak De la Redacción de LA NACION
Más chicos, contra la falsificación
Mucha gente tiene todavía vivo el recuerdo de la debacle de los clubes del trueque, cuando fueron inundados por falsificaciones de los créditos, sufrieron de inflación interna y hasta se registraron robos. Una de las ideas que manejan en la sede de Lanús es reemplazar los créditos con fichas, que no puedan ser falsificadas. Según cuenta Rubén Ravera, la nueva tendencia es que los clubes sean más chicos, "a escala humana", para evitar las estafas de quienes se amparan en el anonimato. "Nadie quiere organizar clubes grandes por temor al boicot", afirma. En el pasado hubo nodos que llegaron a juntar entre 10.000 y 20.000 personas.
Lo primero es lo obvio, "La Nacion " es lo que es y hace rato que sabe como llevar agua a su molino y, como supongo que lo saben, vamos a lo no tan obvio.
Lo principal es que, no hay un sola manera de considerar al Trueque, hay varias y mas alla de la interpretacion el hecho de que, el Trueque continue estando en el imaginario colectivo, es un hecho a celebrar.
Para todos aquellos que, consideren que estamos en la cuspide de la "evolucion" humana y que el capitalismo es, su modo mas completo de expresion, el Trueque no es mas que, una economia primitiva a la que se vuelve a la espera de algo mejor y no se si vale la pena discutir con esa "gente".
En lo personal, considero que, pensar el Trueque como una respuesta a la necesidad economica es, una manera simplista de pensar ya que, el Trueque no es una actividad pasiva. Por su naturaleza y esencia exige, accion y compromiso y trabajo y esfuerzo e imaginacion, es creatividad puesta en acto. La gente que, solo tiene necesidades economicas, no necesita complicarse tanto la vida, en realidad solo alcanza con encontrar al "puntero" y solicitar un "plan trabajar" o similar....
La pobreza pura y simple, no se complica tanto, la DIGNIDAD si y el Trueque es exactamente eso, DIGNIDAD. El Trueque es la capacidad de organizarse desde lo personal, en beneficio del comun y no se si tiene sentido pretender que, "La Nacion" entienda eso.
Por hoy es suficiente, en uno o dos dias, seguimos con el enfoque pragmatico del Trueque (:-)