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Proletarios del Mundo….. A falsificar!!! Desde el primer estado socialista se falsificó moneda para combatir a la contrarrevolución y derrotar al capitalismo. El 20 de noviembre de 1917 el banco del Estado ruso fue ocupado por destacamentos armados porque sus empleados se habían negado a entregar fondos a quienes consideraban como una banda ilegal de intrusos que se auto designaba “consejo de comisarios del pueblo”. El 27 de diciembre todos los bancos privados fueron nacionalizados y (junto con el banco del Estado) fundidos en el banco popular de la República Rusa. Las nuevas autoridades siguieron emitiendo durante los últimos meses de 1917 y principios de 1918 los billetes zaristas y del gobierno provisional sin modificaciones (en algunos de ellos se puede apreciar que los colores son un poco más claros). Después del tratado de Brest-Litovsk (marzo de 1918) comienza la Guerra Civil Rusa. Durante este período inicial, las fuerzas bolcheviques contaban con la emisión de moneda en San Petersburgo. Las regiones rebeldes, para autofinanciarse, deciden emitir sus propias monedas ante la invasión en sus zonas de rublos de origen soviético, que en nada podían diferenciarse de los anteriores a la revolución. El primer intento lo tenemos en la región del norte de Rusia, bajo un Gobierno Blanco (región de las Ciudades de Murkman, Arcángel y Onega), que decide perforar sus billetes zaristas con la sigla "ГБСО" (Государственный Банк Северной Области –Banco Estatal de la región del Norte) con fecha 14 de abril de 1919, para así evitar que billetes de la zona controlada por los rojos circulara en su región y causara mas inflación. La perforación se realizó con prensas de mano y con agujas de diferentes diámetros. De más está decir que fue muy fácil de falsificar, y los soviet se abocaron a perforar cuanto billete pudieron. Esto provocó que rápidamente se emitieran nuevos billetes en dicha zona Norte.
Situación de las ciudades de Múrmansk y Arcángel con gobierno propio anti soviético durante la guerra civil rusa. Billete zarista con perforación
Detalle de la perforación. Cuando los falsificadores son contratados por el estado: el caso de la República de las montañas del Cáucaso del Norte.
Durante el caos monetario que se produjo a raíz de la Guerra Civil Rusa, muchas regiones que trataron de independizarse de Moscú emitieron su propia moneda. Un caso interesante fue el de la República de las montañas del Cáucaso del Norte, que incluyó la mayor parte del territorio de la antigua Óblast – distrito - de Terek y Óblast de Daguestán del Imperio Ruso, que actualmente forman las repúblicas de Chechenia, Ingushetia, Osetia del Norte-Alania, Kabardino-Balkaria, Daguestán y parte de Stávropol Krai -región- de la Federación de Rusia. Dicha república tenía una superficie total de alrededor de 70.000 kilómetros cuadrados (unos 2.000 kilómetros menos que la provincia argentina de Formosa y apenas 200 kilómetros menos que la República de Irlanda) con una población estimada, en ese entonces, de un millón de habitantes. Su capital fue inicialmente Vladikavkaz, a continuación, Nazran, y finalmente, Temir-Khan-Shura. Aquí se da el único caso conocido en que un estado emplea a falsificadores profesionales para crear su propia moneda. La historia cuenta que una vez proclamada la república oficialmente el 11 de mayo de 1918 y reconocida de jure por los Imperios Otomano y Alemán, y las Repúblicas de Azerbaiyán, Georgia y Popular de Kuban, el nuevo estado se dio a la tarea de darse una nueva moneda y así paliar el caos de circulante en la región. En un principio se resellaron billetes de la República de Terek, que habían comenzado a circular en la región, pero rápidamente se comprendió que dicho resello podía ser fácilmente falsificado, y se decidió imprimir moneda propia. Al carecer la república de personal idóneo a tales fines, no tuvieron mejor idea que echar mano a dos falsificadores que se encontraban en la cárcel de la región condenado por las autoridades zaristas por haber intentado falsificar rublos. Fue en Vedeno (en ruso Ведено), una localidad a 55 kilómetros de Grozny, donde funcionó la casa de la moneda de la República. Los falsificadores pusieron manos a la obra y emitieron nuevos billetes de 5, 25, 50, 100, 250 y 500 rublos. Al ver estos billetes se entiende por qué sus autores se encontraban en la cárcel. Los diseños son toscos y burdos. Esto, sumado a que se llegó a utilizar papel de cuaderno para imprimirlos, no hizo muy populares a estos billetes. Igualmente, el Ejército Rojo arrasó con la República de las montañas del Cáucaso y sus billetes son hoy piezas de colección.
 Billetes de la república del Cáucaso del norte primero en papel “normal” y en el segundo se puede ver el papel utilizado ¡hojas de cuaderno!  Verdaderas Falsificaciones
Los Soviéticos no solo se dedicaron a emitir sus propios billetes y “colarlos” en territorio enemigo fuera de su control, sino que se dedicaron a falsificar moneda ajena. Tal es el caso de las repúblicas bálticas en 1919. Tanto en Letonia como en Estonia se produjeron falsificaciones de los primeros billetes emitidos por las jóvenes repúblicas. El caso de Estonia fue más burdo, pero en Letonia se dio el caso de un muy buen grado de falsificación; algunos billetes de 500 rublos solo se pueden distinguir porque son distintos los números de serie; este “error” sería rápidamente corregido por los soviet. Hoy en día, solo un ojo experto puede identificar un billete original de uno falso.
Billete Letón de 500 Rublos ¿real falso? Solo un ojo experto puede detectarlo. Las “Palas” ucranianas: ¿falsificación o no?
Ucrania fue enteramente ocupada en la Primera Guerra Mundial por los alemanes y austríacos. En el tratado de Brest-Litovsk, firmado el 3 de marzo de 1918, el gobierno ruso aceptó la independencia de Ucrania, que se convertiría en estado títere de las potencias centrales. Para hacer frente a las necesidades de las tropas de ocupación, desde del 6 de abril de 1918 se emiten nuevos billetes en dos centros a la vez: Kiev, para los alemanes y Odesa, para los austro-húngaros. Estos billetes, los karbovanetz, fueron conocidos popularmente como “palas”, por la figura de un campesino con una pala a su izquierda. Con la finalización de la Primera Guerra Mundial, tropas francesas y griegas desembarcan en Odesa en febrero de 1919, para “restaurar el orden” en la región y, como no veían con buenos ojos a los nacionalistas ucranianos que habían obtenido su “libertad” de los alemanes, dieron el mando de la ciudad a los seguidores del gobierno blanco de Denikin, que peleaba contra los rojos por una Rusia grande, única e indivisa como dicen sus billetes. Las fuerzas de ocupación francesas, al entregar la ciudad a los blancos, también les dieron la imprenta en la que se realizaban las “palas”. Aquí las nuevas autoridades se encontraron con el cliché del billete de 50 karvobanetz, y los siguieron emitiendo a partir de la serie 210 (se debe aclarar que estos billetes se emitían por series y no numeración individual, es decir se realizaban 1 millón de billetes con el mismo número por serie). El gobierno de la república ucraniana declaró FALSOS e ilegales estos billetes. El gobierno blanco de Odesa caería en manos de los rojos el 6 de abril de 1919, y las nuevas autoridades siguieron emitiendo los mismos billetes, en series cuyos números fueron del 236 al 250. ¿Cuál fue el resultado de declarar falsas e ilegales dichas emisiones? Simplemente la gente dejó de aceptar cualquier “pala”, llevando el descrédito a toda la emisión.
 
Territorio ocupado por tropas de los imperios centrales después del tratado de Brest-Litovsk y detalle de una “pala”.



Solo la numeración distingue estas 3 ediciones en “Ucraniana”, “Blanca” y “roja”. Fuentes Rusian Bank Notes 1895-2003 Marcelo Gryckiewicz. Conocer y coleccionar monedas y billetes de todo el mundo Editorial: Planeta De Agostini (1996) Wikipedia.
- Primera Parte.
- Segunda Parte
- Cuarta Parte.
Marcelo está catalogando los diferentes vales o instrumentos de intercambios que existieron en la Argentina , sobre todo durante el 2000/2002
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A lo largo de la historia la moneda fue falsificada, así que tenemos que mencionar las monedas forradas del imperio romano, para las cuales se utilizaba un “alma” de metal bajo la que se recubría con una pequeña lamina de plata. Estas laminas cuando eran demasiado bajas saltaban dejando ver el metal mas bajo de su interior. Es de hacer notar que no solo Roma “sufrió” a los falsificadores, también se encuentran monedas forradas en las Polis griegas, el imperio persa y Bizantino.
Ejemplo de moneda forrada Romana.
A lo largo de la historia podemos, entonces, encontrar falsificaciones de diversas monedas metálicas. Pero la aparición de la moneda fiduciaria de papel hace más propicia la intervención del falsario. El presente artículo, al igual que los siguientes, no pretende hacer un racconto de falsificaciones particulares, sino más bien demostrar la existencia, a lo largo de la historia, de un sentido de guerra económica, y de cómo se descubrió un medio más para derrotar enemigos minando la fe en su moneda. Moneda de 20 francos oro de Napoleón Bonaparte. Napoleón Bonaparte, un adelantado. Son conocidas por todos las dotes de gran estratega que poseyó este corso devenido en emperador de los franceses. Sin embargo, no está tan difundida su habilidad para perjudicar las economías de los imperios contemporáneos más fuertes, como Austria y Rusia. Austria, primera víctima: Uno de los factores que ayudó a hacer del imperio de los Habsburgo uno de los estados más poderosos de Europa durante la era pre napoleónica, fue su estructura financiera, esencialmente el Wiener Stadt Banco, el banco central del Imperio Austríaco, con sede central en Viena. A partir de 1759, el erario pudo contar con los Banco-Zettel, o sea los billetes de banco de 10 y 20 gulden (florines) A éstos siguieron, en 1762, 1771, 1784 y 1796, series más completas, emisiones con valores de 5, 10, 25, 50, 100, 500 y 1.000 gulden. Inicialmente, los billetes fueron acogidos favorablemente por la población. Luego, la guerra con Francia requirió ulteriores emisiones, que causaron su consiguiente pérdida de valor, mas no de prestigio. En los primeros años del siglo XIX, Napoleón golpeó la solidez de los Banco-Zettel, y con ello a las finanzas de los Habsburgo. En 1806, tras la victoria de Austerlitz sobre rusos y austríacos, Napoleón pergeñó la posibilidad de llevar a la ruina a sus dos grandes rivales por medio de la falsificación de su papel moneda. El emperador de los franceses con agudeza observó que Austria, pese a lo oneroso de su esfuerzo bélico, lograba mantener una sana administración financiera. Esto se debía a la notable eficacia y rectitud de los responsables del Stadt Banco de Viena, y de los financieros austríacos, que actuaban en sintonía con los objetivos del gobierno. Napoleón se convenció de que atacando las finanzas de Viena podría poner de rodillas a los Habsburgo. Luego de haber ocupado Viena, Napoleón puso al frente del Stadt Banco a funcionarios austríacos, pero como gobernador de la capital nombró al general Ciarke, duque de Feltre. Los gulden falsos de Napoleón   5 Gulden Del Wiener Stadt Banco. de 1806
Napoleón luego introdujo espías en el banco, que en breve tiempo consiguieron obtener los conocimientos técnicos necesarios para la fabricación de los Banco-Zettel. Todas las noches, los falsos obreros franceses se introducían en los talleres del banco, estudiaban la maquinaria y mandaban a París las instrucciones necesarias para la fabricación de réplicas. En la capital francesa coordinaba la operación Fouché, el astuto jefe de la policía napoleónica, que había organizado la sede de las falsificaciones en un piso del número 25 de la rue de Montparnasse. El asunto se mantenía en tal secreto que se produjeron dos episodios curiosos. Primero, el prefecto de París y luego el comisario de policía del distrito denunciaron los extraños movimientos en el piso al propio Fouché, que ordenó a todos la máxima reserva. Hubo de intervenir incluso Napoleón en persona, y con una orden reservada prohibió a cualquier persona entrar en el edificio. Al jefe de los grabadores de las planchas de los billetes, el parisino Lale, se le otorgó un salvoconducto; en el mismo constaba la prohibición a todos los funcionarios de policía de efectuar investigaciones sobre su persona. Este verdadero artesano de la falsificación realizó veinticuatro planchas de grabar, de cobre, cada una de las cuales podía imprimir hasta 6.000 billetes de banco perfectos. Los billetes a continuación se ”envejecían”, frotándolos con una escoba sobre un suelo de adoquines cubierto de polvo. Los falsificadores de las firmas lograban reproducir un millar todos los días. La emisión del 1 de enero de 1800 fue completamente falsificada, excepto el valor de 50 gulden. Todavía hoy son bastante comunes los billetes del Banco de Viena, y resulta difícil distinguir los falsos. El hecho de que sólo el billete de 50 gulden sea raro, confirma la enorme cantidad de las falsificaciones napoleónicas. Aunque estaban disponibles desde hacía tiempo, Napoleón aguardó el momento oportuno para introducir los billetes falsos en Austria, momento que llegó en 1809, después del armisticio de Znojmo. Los franceses distribuyeron 400 millones de billetes falsos, lo que representó un golpe durísimo para la economía imperial. La cuestión de las falsificaciones fue incluso discutida entre Metternich y Napoleón en oportunidad de las tratativas para acordar el matrimonio de este último con María Luisa, hija del emperador Francisco I. El canciller austríaco pretendía la restitución de la maquinaria, pero Napoleón se negó, aunque se comprometió a no imprimir más billetes, con tal de que por parte austríaca no se divulgaran noticias sobre las falsificaciones. Segunda Víctima: Rusia Falsificación de las assignatsii


Billete de 25 rublos de 1811 falsificado por Napoleón.
La experta mano de Lale volvió a servir a los grandes proyectos de Napoleón, que estaba haciendo planes para la guerra con Rusia. Las assignatsii rusas ya se falsificaban en 1807, pero cuando la invasión fue un hecho, la producción se reanudó a gran ritmo. En 1812 se encargaron a Lale más de ochocientas planchas de cobre, y para la impresión se le facilitaron no menos de veinticinco prensas. La falsificación de los rublos era mucho más fácil que la de los billetes austríacos: los falsos son hoy fácilmente reconocibles, pues las firmas se reproducen en facsímil, de manera que están impresas con la misma tinta que el resto del billete. En los originales, en cambio, las firmas se estampaban con pluma, con lo que al cabo de poco tiempo adquirían un color marrón claro. Gracias a la falsificación de rublos, Napoleón obtuvo notables ventajas: ante todo, podía esperar con fundamento quebrar la economía rusa porque, pese a que los gobernantes estaban al corriente de estos planes, la mayoría de la población, campesina y analfabeta, no estaba en condiciones de reconocer los billetes falsos. Además, su uso facilitaba los aprovisionamientos del ejército francés, porque los pertrechos se adquirían con esos billetes directamente en cada lugar. Esta circunstancia, entre otras, presentaba al invasor francés como fraterno y honrado, el que no llegaba a Rusia para depredar, sino para traer consigo los ideales de libertad e igualdad, amén de buenos rublos. Los campesinos no entraban en sospechas cuando eran pagados con billetes recién salidos de las prensas; antes bien, los aceptaban de muy buen grado. La operación, sin embargo, triunfó parcialmente, debido a la incompleta difusión de los billetes falsos y, sobre todo, a la derrota sufrida junto al Beretziná. En 1814 los rusos entraron en París y trataron de localizar el lugar donde operaba Lale, quien, fiel a Napoleón hasta la muerte, había logrado trasladar todo su equipo técnico a Tours. Incluso después de la muerte del emperador, Lale rechazó notables sumas a cambio de la publicación de sus memorias. Tanto austríacos como rusos se cuidaron muy bien de que las falsificaciones de Napoleón salieran a la luz, ya que de haberse enterado el público, hubiera causado pánico y con él, el consiguiente descrédito de las monedas ante la duda. ¿Qué hicieron ambos? Absorbieron los billetes falsos en su economía. A sabiendas de lo que la falsificación podía causar en la economía doméstica, Napoleón estableció duras condenas para los falsificadores, considerados enemigos de la patria: quince años de cárcel, ”con cadenas”, y marca con hierro al rojo con la letra F (falsificateur: falsificador) en el hombro de los culpables. Etiquetas: austria, falsificación, falsificaciones, Marcelo Gryckiewicz, napoleón, rusia |
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